Mariana se despierta en mitad de la noche, de repente y asustada. Pega un salto que la deja sentada, se tapa sus ojos con sus dos manos y empieza a espiar a su alrededor lentamente. Pone sus pies en puntitas sobre el piso de madera, que al sentirlos se queja crujiendo fuertemente.
MARIANA: Lo lamento mucho señor piso, es que tengo que poner aunque sea por un momento los pies sobre usted.
Mariana continúa con las manos sobre sus ojos y siente pasar un escalofrió por todo su cuerpo, lleva sus manos alrededor de sus brazos para darse calor y hace un sonido con su boca que acompaña su escalofrío.
La ventana se mueve fuertemente produciendo un ruido que asusta a Mariana.
MARIANA: Lo siento ventana, es que la noche está fría pero no fue mi intención molestarte. Suena de nuevo la ventana.
Mariana pasa saliva lentamente y con una de sus manos siente caer gotas de sudor por su frente, cierra sus ojos tan fuerte como puede, estira su mano delicadamente hacia su mesa de luz y busca el pañuelo que siempre deja para noches como estas. La madera de la mesa cruje fuertemente.
MARIANA: Perdón, perdón, no es mi intención molestarla. Busco mi pañuelo, tengo sudor en mi frente y está por entrar en mis ojos.
La mesa cruje nuevamente y se enciende la lámpara de la mesa de luz, iluminando el pañuelo.
MARIANA:(Toma tímidamente el pañuelo) Muchas gracias, perdón molestarla.
Mariana se seca el sudor de su frente que aumentó al ver la molestia que le generó a su mesa de luz.
PAÑUELO: ¡Mariana! Mariana grita asustada y suelta al pañuelo que cae al piso, ella nerviosa mira a su alrededor, rápidamente levanta al pañuelo del suelo y se esconde bajo las sábanas.
MARIANA:(Susurrando): ¿Quién eres?
PAÑUELO: Pues Mariana soy tu pañuelo, ¿no me estás viendo?
MARIANA: (Susurrando) Sí, sí, pero… habla bajo por favor, no quiero despertarlos, son muy malhumorados. Pero… no entiendo, ¿por qué me hablas recién hoy? Llevamos juntos muchas noches.
PAÑUELO: Si, pero llevo un tiempo con un nudo en la garganta que no me dejaba hablar, ¡recién hoy pude soltarlo y hablarte! Escucha lo que tengo por decirte…
MARIANA:Un… ¿nudo? En… no entiendo. En fin, Soy Mariana, mucho gusto, pero creo que ya me conoces.
¿No? He secado mis lágrimas contigo desde hace tiempo.
PAÑUELO: Si, Si, Si Mariana, por eso hace tanto que quería hablarte. ¡¡¡Estás cometiendo un grave error Mariana!!!
El armario en el que Mariana guarda su ropa abre sus puertas fuertemente y las hace golpear varias veces mostrando su ira.
Mariana tapa su boca con una mano y con la otra calla al pañuelo fuertemente. Se queda atenta intentando ver a través de las sábanas que las puertas del armario hayan vuelto a la normalidad. Al no escuchar nada, suelta al pañuelo.
MARIANA:(Susurrando) Shhhhhh Pañuelo, los estamos despertando. Por favor no me metas en problemas. Está prohibido hablar muy duro, jugar muy fuerte, correr por la casa, reír fuertemente o dibujar en las paredes. Son viejos y frágiles, así que yo prefiero nunca molestarlos, ando siempre con medias, camino lentamente, duermo temprano, me levanto a limpiarlos. Se llenan mucho de polvo, ¡pobres! Alguien tiene que cuidarlos. Pero tenemos que hablar bajo, reírnos cada vez menos, los saltos están anu-cgrrrrrrr-lados, los colores deben estar bien combinados, la comida salu –cgrrrrrdable.
PAÑUELO:¡¡¡Mariana, para, para!!! ¿Escuchaste eso?
La silla de madera que está al lado de la cama de Mariana se cae al piso.
MARIANA:(Susurrando) Shhhhhhh Pañuelo te dije que no hables muy fuerte, que hay que hablar correctamente, lavarnos siempre las crgrrrr manos crggrrrrr, la ropa crgrrr tiene crgrgrrgr que estar crgrgrr limpia y cgrgrgrgrg crgrgrgrgc modales crgrgrgrg crgrgrgrg ccgrrrrr. crgrgrgrgr
PAÑUELO: Noooo Mariana. PARA PARA!
MARIANA: CRGRGRGRGRGRGRGRGR.
PAÑUELO:Mariana no, eso tenía que decirteeeeee…..
Ahora eres una muñeca de madera más.