Una mujer sentada atrás de una mesa cortando verduras en la tabla de picar con un gran cuchillo, muy elegante y con un guardapolvo. La mesa muy bien cuidada, un mantel la cubre hasta el piso. Sobre ésta, dos copas, una botella de vino, y en un costado una bandeja plateada con su campana cubriendo el interior.
MUJER: Buenas noches, te esperaba más tarde, pero no importa, me agrada cocinar para mis invitados, más aún si pueden ver lo que preparo. Como en las cocinas de lujo: los cocineros a la vista de los comensales. Que nada quede oculto, que las cucarachas sepan que no hay lugar, ni para el escupitajo, el sudor, los pelos ni las uñas sucias. Transparencia. (Toma las copas y sirve vino)
MUJER: Espero que sea de tu gusto. ¿Te gusta el Malbec? Viene bien con las carnes rojas. Y no lo digo yo. Salud… por esta noche, por ti, por mí, por esta linda cena y por…
(Destapa la bandeja, en su interior una cabeza de cerdo)
MUJER: ¿Te gusta el cerdo? A mí sí, pero en pocas cantidades, el exceso me cae muy pesado al estómago, ni hablar si lo mezclas con coca cola. Con el tiempo he ido perfeccionando mi técnica, al principio sabía a zapato, no es que alguna vez haya comido zapato, pero ahora me queda jugoso, una tentación. De todas maneras esta noche no comeremos cerdo. (Se acerca a la cabeza) ya oíste, no comeremos cerdo.
(El Cerdo abre sus ojos y la mira, mira hacia el otro lado con indiferencia)
MUJER: está un poco molesto, ha tenido un día de mucha ansiedad. La cena de anoche fue una exquisitez (al cerdo) ¿o me vas a decir que no la disfrutaste? A ver ¡saque la lengüita! (ríe) Que poco espacio deja la realidad para la poesía, porqué cuando nos alimentamos de nosotros mismo no volvemos a recuperar nuestra parte perdida. Por qué si anoche comiste de tu propia lengua hoy no la tienes de vuelta, por qué si yo comí de ella no tengo una más gruesa. Llevamos años comiéndonos el uno al otro, noche tras noche, patas, lomo, dedos, entrañas, ya deberíamos ser un engendro, una fusión extraordinaria de cerdo-humano ¿Te lo imaginas?
(El cerdo se mueve y emite unos sonidos)
MUJER: Tranquilo, dije que esta noche no comeríamos cerdo. Una vez quise comer parte de mi madre, tenía una nariz hermosa, no como la mía, la de ella era perfecta. Se dieron cuenta cuando fueron a vestirla, me vieron sobre ella… pero si… en fin. ¿Por qué si vine de su interior no pude ser tal cual lo fue ella? Soy parte de su cuerpo. No quiero molestarte con mis remolinos mentales, pero ¿Te lo preguntaste alguna vez? Para mí las hormigas, los gorriones, son todos iguales.
(El cerdo emite sonidos más fuertes)
MUJER: (lo acaricia) Calma. Tú y yo somos uno. Lo supe en cuanto mi mamá te trajo. Dijo que camino a casa sintió unos pasitos tras de sí, eras tú tan pequeñito, seguro escapaste de algún camión con destino a tu fin. Te llevó a casa y preparó una mamadera, te tomé con una manta y te alimenté. Nunca dejamos de alimentarnos… el uno al otro. Mi mamá no habría soportado la idea de que me quedara sola, sabía que moriría. Las sinrazones de la vida, el cáncer la comió por completo, pero ella nunca logró alimentarse de él.
(El cerdo se aquieta con sus caricias)
MUJER:Abre tu boca, quiero ver cómo sigue tu no lengua. Eso, así…
(La mujer mete una manzana en su boca, el cerdo se desespera, la mujer ríe)
MUJER: (riendo) ¡si pudieras ver tu cara! ¡Estás aterrado!
¿Que acaso no crees en mí? Te dije que no comeríamos cerdo
(Corre el mantel y deja ver sus piernas, ambas están cortadas. El cerdo se aquieta)
MUJER: Tres días tardamos en comer la primera, ahora que tenemos invitado, comeremos la otra. Si quedamos con hambre no hay problemas, siempre hay de donde sacar un poco más. La vida autosustentable está de moda ¿no? Bueno, somos la moda. Lo leo en los diarios y no lo soporto, maldigo la hipocresía del supuesto antisistema (Mientras saca la pierna ya cortada y la pone en la mesa, la pierna aún se mueve), aborrezco la gente linda de las revistas proclamando un mundo mejor, mostrando sus vidas poco dañinas, una contradicción para el ser humano (va sacando las medias y los zapatos de la pierna) Nos reímos de ellos sin que sepan que estamos aquí, nos reímos de su ingenuidad
(Se acerca a los dedos de la pierna, ellos juguetean por su rostro, ella sonríe. Los pasa por la cabeza del cerdo, el cerdo reacciona. Pone la pierna en la tabla de picar)
MUJER: Todo el tiempo tenemos invitados especiales, los escogemos de acuerdo a su consecuencia vital, los observamos, los admiramos y luego les preparamos una hermosa cena. Gracias por asistir a ésta a pesar de no conocernos. No pretendemos cambiar el mundo, si así fuera no viviríamos un segundo más, y no por nuestra decisión. Sólo queremos demostrar la verdadera sustentabilidad, el amor real, el aprecio y respeto por lo que pasa a través de nuestras bocas.
Entonces… ¿Te quedas a cenar?