Desde un lugar de la pancha de Pancho de cuyo nombre no quiero  acordarme sale un rebosante y exprimido, deshidratado color  

oscuro pardo izado por nuestro héroe grueso y perceptible pelo sin  nombre otrora llamado Pelorto.  

-Pelorto: (suenan cómo redoblantes de campaña) Pam, pararam  

param pam paam pam, pam paran pam pam pa pam pa, pam para  ra ram pa pa para ram pa pá, a la carga mis valientes hermanos  

que tanta porquería no ha de separarnos más de lo circundante  

posible, válgame dios!!! Vuesa fechoría conducen mi hado hasta  el mismísimo infierno, lo que era antes no más que breve tránsito  ahora es mi morada. Malaya sea mi suerte, que la ínsula prometida al  de arriba me ha sido a mi condonada en las piores circunstancias de  lo dable e resisitible.  

Ostia tio, tanta desgracia no puede ser posible, yo sin mis amigo  y mis amigos sin yo, desterrado de mi origen y convertido en un  

eterno extranjero en la peor patria, que ahora solo es mía. La gran  P.M en que se convirtió todo.  

-Voz en off (retumbante y con eco): vuesa otredad que reniega su  destino cuando aun así existe otro peor, mi caballeresco demiurgo,  emplea la bacinica, que más de barbero parece de culero, puesta en  la tuesta y llamale “Yelmo de Mambrino” y yo desprendido no entre  abundantes agasajos excrementados sino más bien navegando en  bilis, jugos gástricos y ulcerados despréndome, hábito y oxido las  frçias patas de armadura insulsa.  

-Pelorto: Esa voz que retumba en mis oídos de dónde provendrá?  Será mi conciencia o mi ultrajado cerebro el que produce tanta  

palabra sinsentido? 

-Voz: anda jaleo, jaleo, ya llegó el alboroto, anda culeo culeo, que  ya no habitamos más nuestros orígenes, y que cómo se requiere es  tiempo de aventura que no es locura ni utopía sino justicia a nuestra  anclada infancia.  

La oxidada y sobre dimensionada figura intempestivamente avanza  y pisa la ínsula de pelorto, la esparce y segmenta, quedan dos  

pelortos en la insulsa ínsula uno al lado del otro.  

Pelorto: Vuesa fechoría atentó contra mis únicas posesiones ultrajando mis propiedades y desvaneciéndolas en territorio y  

acrecentándolas en vaporoso espíritu, de guatemala a guatepior.  

-Pelorto 2: Ya lo había soñado yo, luego de la impetuosa y revoltosa  noche, en la que en medio de bochornosas corrientes aguarapadas  el ORÁCULO, tres mal nacidos y deformes me decían de mis  

aventuras al lado de escudero bonachón, que sus metas y las mías  matrimoniarían la empresa de las caballerías máximas, así una mejor  ínsula y una DULCIMEA, serían nuestros hados irrevocables.

Así que si deseas mejores propiedades acompáñame en tan grande  empresa encomendada por los dioses de la caballería.

Así cuenta la historia el inicio de las andanzas de dos pelortos  singulares en busca de sus sueños por extrañas causas.