Una carpa, una  mochila de viajero.

Escena 1 

Oscuridad del sonido de una noche al aire libre en el valle. Paz y destellos de bichos. Irrumpe la fugaz luz de flash de una cámara. Enceguece. 

El destello se presenta a diferentes distancias, como registrando algo. La persistencia retinaria de la imagen permite distinguir una carpa y una mochila. 

Escena 2 

Noche, ruta. Autos pasan iluminando la silueta de un mochilero. La vegetación  oculta sus formas que vuelven a dibujarse al dejar atrás la vegetación y lo vuelven a  descubrir. 

Luces blancas e intermitentes iluminan el camino. Entre ellas una luz azul de patrullero  policial pasa lento a su lado. Luego sigue de largo. El mochilero detiene su marcha un  momento. 

Duda pero sigue el camino hasta perderse en la oscuridad. 

Escena 3 

Una inerte mochila de muchas bocas con cierre.  

Una mano hurga uno de los bolsillos, saca una larga bufanda mientras se escucha una  voz susurrada: 

– Yo los veo pasar por la calle del almacén yendo para el camping municipal, pero  por acá pasan muchos parecidos. La policia les dice los caminantes, pero son los  mochileros. En el pueblo mucho no los quieren. 

La mano escupe la prenda lejos, desinteresada. Cierra el bolsillo. 

Se enciende una linterna en la carpa, no se ven sombras. El silencio de la noche y sus  ruidos se encienden abruptamente. 

La carpa se inclina levemente, dos lamidas de viento acelerado. 

A los pocos minutos la luz se apaga. 

Se enciende una luz azul que quieta parpadea. Luego se mueve y se pierde en la  oscuridad. 

Otra mano vuelve a revisar otro bolsillo de la mochila. Ahora saca lentamente otra  mano muerta, la inspecciona lentamente mientras se escucha: 

– Parece que era músico, pero no se que tocaba. No tenía ningún instrumento encima,  vaya a saber que habrán querido hacer… 

Cierra cierre.

Las manos desaparecen. La mochila queda recostada junto a la carpa. Escena 4 

Noche. De la carpa de espaldas asoma una luz de una fogata. Hay olor a comida recién hecha, un guiso de mucho frío. Ruidos de marmitas (ollas de campamento)  golpeándose. Llega el viento, ahora más fuerte, que sacude la carpa a onomatopeyas  de miedo. No es desolación, es resguardo. 

La mochila está gorda. Se sostiene parada al lado de la carpa, lejos del fuego como  para que no la agarren las chispas. 

Escena 5 

Una sucesión de imágenes fijas cuentan un viaje. 

Un hombre de barba y una mujer en poses románticas sobre paisajes varios. Retratos del novio solo. 

Distintas rutas solitarias. 

Desprolijas, desenfocadas y movidas aparecen imágenes de un personaje de rojo  distinto al novio. 

Oscuridad total. 

Irrumpe en el silencio de la noche un malón de ruidos y golpes fuertes. Los sonidos  provienen desde distintos lugares. Los golpes se desvanecen en intensidad y  distancia. 

Desconcierto.  

Dentro de la carpa se dispara el clic de una cámara y varios flashes. 

Escena 6 

Un par de linternas revisan el piso y muestran la escena. 

La mochila está desnutrida, sola y rota a un costado. Ropa desparramada forma un  descuartizado paisaje en sí mismo. 

Hay partes de cuerpos. Un brazo, una pierna, vestidas ambas. 

De lana se despliegan varias medias, un pulóver, una bufanda y un gorro. Alcohol en  gel.  

Las manos revisan, muestran y ordenan. 

Mientras se escuchan voces de distintas personas que se superponen lentamente: – En pedazos. 

– Son de acá. 

– No deben haber encontrado nada. 

– Nadie vio nada porque acá no se mira mucho. 

– Acá pasa mucha gente, aunque parezca que no vive nadie. 

– A veces se ven fogatas detrás de algo, se dicen muchas cosas pero nadie se acerca. – Tan joven. 

Las voces se repiten hasta no entenderse y se desvanecen. 

Todo se oscurece. 

Dentro de la carpa se prende un fósforo. 

La carpa se prende fuego y va desinflándose. 

El fuego se extingue hasta no quedar nada en la oscuridad.