Javier García
En una cama antigua de dos plazas, cubierta por sábanas blancas de raso bien estiradas, iluminada por una luz tenue y cálida, un exprimidor de mano, de madera, da giros sobre su eje y baila haciendo piruetas con un pomelo vestido con su cáscara amarillenta, mientras suena la canción “Your song”, de Elton John. De a poco, Pomelo y Exprimidor dejan de bailar y ruedan, uno sobre otro, hasta desaparecer de escena y comienzan a entrar otros veinte pomelos vestidos únicamente con sus hollejos blancos haciendo piruetas, como en un acto blanco de ballet, en el centro de la cama. Al finalizar la canción, los pomelos van desapareciendo entre las sábanas. Se apagan las luces y aparecen en escena Pomelo y Exprimidor rodando de entre las sábanas. Un seguidor los ilumina. Se detienen. Pomelo queda acostado sobre Exprimidor. Se miran y cantan:
Exprimidor:
Comencé de a poco, me creía loco.
Sólo podía una por día.
Pomelo:
Me sentí raro, encerrado en mi pieza
cuando nadie me tenía en cuenta.
Pomelo y Exprimidor:
Placer perverso, placer perverso.
Placer perverso, placer perverso.
No me juzgues, no me culpes:
solo me entretengo.
Exprimidor:
La siesta era una fiesta, todo en calma y en silencio,
lo necesario para hacerlo.
Pomelo:
Me parte al medio, no sé si hacerlo.
Tengo miedo de ser descubierto.
Pomelo y Exprimidor:
Placer perverso, placer perverso.
Placer perverso, placer perverso.
No me juzgues, no me culpes:
Sólo me entretengo.
Baja la luz y se enciende una proyección sobre la cabecera de la cama donde se ve a veinte
pomelos vestidos de hollejos bailar mientras suena la canción “Run to you”, de Whitney
Houston (hasta el minuto cuarenta). En la cama se enciende una luz tenue y se ve a
Exprimidor exprimiendo a Pomelo. Se apaga la proyección. Quedan en escena Pomelo
totalmente exprimido sobre la cama mojada con su jugo. Exprimidor suelta a Pomelo y
canta mientras se limpia con las sábanas de la cama:
Exprimidor:
De uno por día, pasamos a dos y hasta tres.
A la siesta, a la mañana y a la tarde también.
La madrugada atestigua nuestro placer.
Corres hasta mí, ruedas hasta mí, entro en ti.
Corres hasta mí, ruedas hasta mí, entro en ti.
Corres hasta mííííííííiííí, ruedas hasta mííííííííííííi, entro en tiiiiiiiiiiiii.
(sale)
Pomelo:
Ruedo como puedo y en la cama me sumerjo.
Debo confesar que aún hoy lo sigo haciendo.
Corro hasta ti, ruedo hasta ti, entras en mí.
Corro hasta ti, ruedo hasta ti, entras en mí.
La rutina diaria y carcelera, de la cual hoy somos presos,
impide que lo haga con la frecuencia que deseo.
Ruedo como puedo y en la cama me sumerjo
hasta tenerte entre mis pellejos.
Placer perverso, placer perverso.
Placer perverso, placer perverso.
No me juzgues, no me culpes:
Sólo me entretengo.
Apagón.