Luciano Mansur
Escena 1
Parte de una calle con su asfalto, vereda, boca de tormenta y cordón a nuevo. Reinauguración. A un costado, dos cintas de bandera nacional dispuestas para el protocolo. Sobre el cordón, un monumento cubierto por una tela. Todo reluce. Varios grupos de zapatos -entre nuevos, lujosos y gastados- están reunidos sobre el asfalto. Dos botas, en paso lento, controlan que todo esté en orden. Se escuchan voces: “Qué bonito. Qué impecable. Bravo”. Explosiones de botellas de champagne que se abren. Caen gotas y corchos. Algarabía. Una fiesta. El asfalto vibra desde su interior. Desorientada, ingresa una sandalia ajada. Tres zapatitos deslucidos la siguen detrás. Busca, se acerca a los grupos de zapatos. Le muestra unos cordoncitos. Los zapatos la miran y se ponen de taco, indiferentes. Se acercan las Botas, Sandalia y Zapatitos se apartan y quedan cerca de la Boca de Tormenta. Esta escupe un poco de agua mojando a Sandalia, quien se retira junto a Zapatitos sobre la vereda, a un costado de la fiesta. Un Cascote rueda desde la vereda y cae al asfalto. Todos los Zapatos se quedan inmóviles. Silencio. Los Zapatos le tienen idea a las piedras. Se ponen de suela, se cubren. Cascote intenta unas palabras. Las Botas lo interceptan y lo patean directo hacia el gran agujero de la Boca de tormenta. Suena música tap, comienza el espectáculo de una par de zapatos sobre el cordón. Continúa el mitin.
Escena 2
Días antes. Al amanecer. Misma calle algo rota. Vereda, pared. Una Mezcladora está preparando cemento fresco. El Cemento viejo está roto, con grandes rajaduras. Un Martillo Neumático lo recorre con presión haciéndole diversos agujeros. Lo desgrana, lo parte. Cemento escupe polvo y piedras. Sobre la pared, comienza a grafitarse:
-Ya pfffs, yo no pffs.
-So sososospolvo, so sososospiedra.
-Yo no fuiss. Pffs ¿Quién te pffs?
Mezcladora sigue indiferente con su rictus en ese sonido constante de cemento y metal que giran. Por debajo de una de sus partes, Cemento hace emerger un zapatito. Pausa. Martillo y Mezcladora se detienen. Allí, sobre la cima del escombro, se erige el pequeño zapatito ajado talle 30. Apenas un trozo de cordón le cuelga. Cemento escupe más polvo. Mezcladora inicia motores. Gira y se coloca dispuesta a soltar su carga. Baja un semi tubo y el asfalto fresco se desliza sobre Cemento. Las letras en la pared se van borrando y se grafitea:
-Cementos Sofar, calidad y firmeza.
Queda todo cubierto de asfalto fresco.
Escena 3
Noche antes de los días antes. Misma calle. Ni el gato pasa. Sobre el asfalto, junto a un bache, hay un fragmento de cuatro
metros cuadrados de Cemento Fresco. Está advertido por una cinta improvisada que lo rodea por el lado que da al centro de la calle. La cinta reza “Peligro”. Está sujeta a un extremo por un cono naranja y al otro por un mástil improvisado. Por detrás, el Cordón de la vereda está mordido y descascarado. Una Boca de Tormenta partida lo completa. Tiene tapada parte de su agujero que la conecta con la red cloacal. La vereda es de aspecto poco feliz. La pared detrás. Sobre el bache, una moto caída. Se ven en el asfalto los indicios del arrastre de la moto. A unos metros, una pequeña “visera”. Sobre Cemento fresco se asoma un zapatito. Dos Botas llegan. Una pisa parte del Cemento Fresco. Se sacude y salpica. Va dejando huellas en el asfalto. Cemento hace burbujas. El Zapatito da dos pasos tambaleantes y queda. Las Botas se detienen. Descubren a la “visera”. Se acercan. Bota 1 le pisa una punta. Chequean en ambas direcciones si están solas. Lo confirman. Bota 2 patea la visera, que golpea en el cordón y queda en la cornisa de las fauces de Boca de Tormenta. Boca de Tormenta chirría a cañería y correntada de agua. Las Botas se acercan. Toman un breve envión para empujar la visera y que se pierda por la red cloacal que corre debajo del asfalto. Una rata surge desde el orificio. Las botas se detienen. La rata muerde la visera y la mete dentro del agujero. Ahora las Botas se orientan hacia Cemento. Descubren el zapatito. La luz del amanecer asoma con firmeza. Rodean el sector del Cemento fresco con cautela. Bota 1 patea el cono naranja para usarlo de puente. Este apenas se hunde. La Bota 1 da pasos sobre el cono y salta sobre el zapatito, pero este no se hunde. Cemento está fraguando. Bota 2 se aproxima por el cono y se para también sobre zapatito. Saltan con vehemencia. El zapatito apenas se hunde y queda adherido al Cemento que está a punto de fraguarse totalmente. Las Botas se resbalan y caen sobre Cemento. Apenas se mancha con lo poco que queda fresco. Salen a saltos. Sobre Cemento Seco se ven ahora las huellas impregnadas, fijas. La Botas zapatean encima para borrarlas pero es en vano. Avanza la mañana y a lo lejos vienen otros zapatos, sandalias. Las Botas huyen. Allí queda la moto caída, su arrastre en el asfalto y el zapatito. La visera quién sabe en qué río subterráneo.
Escena 5
Continúa la fiesta. Viene el gran momento de la tarde: El descubrimiento del monumento. Este es de unos 60 cm de alto y está tapado con una tela. Hay diferentes grupos de zapatos zapateando, anudando cordones. El grupo de los zapatos gastados se encuentran más retirados. Otro grupo de zapatos combinados entre buena calidad, quizá sin pomada algunos, otros más relucientes a un costado. La Sandalia y los tres zapatitos ven todo a lo lejos. Botas están encima de Boca de Tormenta supervisando que todo esté en orden. Zapatean. Se hace un silencio. Murmullos. Un par de Zapatos Lujosos se dirigen al monumento. Sujetan la tela. Las Botas hacen un repiqueteo. Zapatos Lujosos dan saltitos y descubren el monumento. Algarabía. Todos los zapatos zapatean y se chocan entre sí. Se lee el cartel “Monumento al Zapato”. Más arriba, la estatua. Un zapatito talle 30. Gastado en la punta, cordones partidos. Cae una piedra sobre los presentes. Todos se detienen. Las Botas miran. Otra piedra cae. Todos murmuran. Las Botas escrutan amenazantes a cada zapato. Estos les muestran su hueco. Las Botas chequean si tienen piedras dentro. Una piedra pega en una Bota. Pausa incómoda.
Todos miran hacia arriba. Hay dos Zapatillas andrajosas sujetadas sobre el cable de alta tensión. Se balancean. Chocan sus suelas. Las Botas juntan sus puntas. Están desorientadas. Se acercan a Zapatos Lujosos. En la pared se grafitea: Las Botas tienen mierda en la suela. Los zapatos se alborotan. Miran a las Botas. Estas, erectas y firmes, salen en paso rápido de marcha. Fuerte descarga eléctrica con chispazo del cable de alta tensión. Las Zapatillas vibran, giran, sus cordones se encienden. En la pared se escribe:
Zapa ti to
Los cordones de Zapatillas se queman y estas caen al piso todas chamuscadas. Agoniza en plástico y cuero derretidos. La Sandalia se acerca. Los zapatos encogen los cordones. Están espantados de lo que acaban de ver. Empiezan a alejarse. Comienza una vibración del asfalto. Los zapatos se asustan. Encima de la Boca de Tormenta están las Botas y a su lado los Zapatos lujosos. Repiquetean y Boca de Tormenta libera una buena cantidad de agua sobre el asfalto. El caudal trae un zapatito talle 30 y queda en el centro de la calle. Todos los zapatos lo miran. Sandalia y zapatitos lo reconocen. Van a su encuentro. Sandalia recoge al zapatito talle 30. Boca de Tormenta libera un inmenso caudal de agua. Los zapatos intentan escapar, pero la fuerza del torrente los vence. Las fauces de Boca de Tormenta comienzan a tragarlos entre chirridos de cañería. Solo quedan flotando sobre una madera, Sandalia y sus Zapatitos. No tienen escapatoria. Van directo a ese gran orificio de la red subterránea. Son tragados. Ahora la calle está vacía. No hay ni un zapato. El asfalto está mojado. Aquí no pasó nada. Botas repiquetean. Zapatos Lujosos se lustran sus puntas. Miran el monumento al zapato. Inmutables como ese zapatito talle 30 allí erigido. Salen.