LUCIANO MANSUR

Una vereda. Detrás una puerta. Solo una puerta y nada de paredes. En un costado una ventana. Detrás de ambas una calesita. A su derecha y muy próximo un baldío con un armario desvencijado, curtido por el clima. Noche. Luz de farol. Ruidos de pasos que se acercan. Una sombra va apareciendo en la vereda y se hace cada vez más larga. Ante la puerta, la sombra ingresa por la cerradura. Caminando llega Jota. Alto, muy. Tiene una marca en la frente. Se encuentra con el sitio. Se detiene. Con sensación de familiaridad rememora. Va a la puerta. Mira a ambos lados. Nadie. Golpea. Silencio. Intenta nuevamente pero se detiene. Un ruido pequeño. Se abre un cajón diminuto. Dentro un papel. Lee: “lo indómito no pide permiso”. El cajón se cierra. Jota piensa. Abraza la puerta. Una pareja que pasa lo mira extrañada, apura el paso y sale despavorida. Jota va tanteando y de arriba del marco encuentra una llave que la introduce en la cerradura. No gira. Prueba varias veces y no logra abrirla. Gira el picaporte y la puerta abre. Se asoma. Guarda la llave en un bolsillo. Da un primer paso y se golpea la frente con el marco. Ingresa refunfuñando. Cuando cierra la puerta ya no se lo ve. Se escuchan unos golpes en el fondo. Detrás de la puerta ahora sale un niño un poco alto y fornido para su edad. Los golpes se oyen más fuertes. El niño se dirige al ropero. Toma la llave de su bolsillo y abre la puerta lateral. Una luz muy fuerte lo encandila. Aparece una cara grande. De a poco va saliendo Jota que estaba plegado dentro. Se miran. El niño le patea un tobillo a Jota, abre otra puerta del ropero, entra y pega el portazo. Jota cae al piso del dolor. La calesita comienza a girar lentamente. Jota esta inmóvil. Su espalda se abre y sale otro niño parecido a Jota. Jota se levanta, se miran. El niño le hace un amague y lo asusta. Jota corre a la ventana, la abre y sale a la vereda.

Vereda. El ropero está un poco más destruido, sin una de sus puertas. Se acerca un niño hasta llegar a la puerta. La abre e ingresa. Cierra la puerta y en seguida sale Jota que se dirige a la calesita. A esta le falta un auto, y un caballo. Jota se sube y la calesita comienza a girar. Se abren las tres puertas del ropero. La de izquierda, derecha y centro. Salen tres adolescentes, parecidos a Jota. Corren hacia la calesita que comienza a girar a gran velocidad. Jota se aferra a un caballo. Del ropero sale el Sortijero, un simpático gordinflón con panza de almohadón. Echa a los adolescentes que escapan por la ventana y salen.

Jota asustado pero con valentía extiende la mano y logran agarrar la sortija, trastabilla y cae de cara al piso. La calesita se detiene. El Sortijero se saca su peluca, su panza y su saco. Se descubre que es una mujer. Ayuda a Jota a sentarse. Jota le agradece. Le falta un diente. Ambos se dan cuenta y ríen.

Jota abre la mano para ver la sortija. Hay un papel enroscado. Lo toma y lee: “Lo inesperado se le fuga al tiempo”. Mujer lo mira. Se gustan, se desean. Se apoyan los labios. Se enamoran hasta las palomas del cable de la luz.

Golpean una puerta del ropero. Mujer sale por la ventana. Jota se levanta. La puerta del ropero cae. Sale un Hombre parecido a Jota, quien se le aproxima amenazante. Jota esta duro. Se achica y queda del tamaño de niño debajo de la ropa. El hombre toma la ropa y el niño ha desaparecido. Ahora en el suelo, una máscara de niño. Se la coloca, pero toda su cara resalta alrededor. Abre la ventana y sale.

El ropero esta apolillado, descascarado y le falta una parte. La calesita esta despintada. Delante está la Mujer, el Sortijero, el niño pateador de tobillos, los tres adolescentes, el Hombre con la máscara de niño. Todos se parecen a Jota.

Por la vereda aparece Jota hecho un hombre. Abre la puerta, da un paso y se golpea la frente. Refunfuñando ingresa. Mujer lo toma del brazo y lo guía hasta la calesita. Se ríen. Jota tiene el hueco donde le falta un diente. Labios se aproximan. Los demás comienzan a girar lentamente la calesita. La Mujer le da una sortija. Jota sube. Se aferra a uno de los parlantes. La velocidad aumenta. Mujer y los demás se meten en el ropero. Chispazo y la calesita reduce la velocidad lentamente hasta detenerse. Jota baja ahora con una máscara de niño puesta.

La ropa le queda chica. Se le ven desde los tobillos hasta media canilla. Abre la ventana y sale.

Va hasta la puerta. Se saca la llave del bolsillo, salta y la deja sobre el marco de la puerta.

Se ve un cartel colgado. Se vende. Jota estupefacto. Mudo. Toma el picaporte y lo gira. La puerta no abre. Salta para tomar la llave sobre el marco pero no está. Se desespera. Le late el bolsillo. Se queda inmóvil. El bolsillo late y titila una lucecita. Introduce su mano y encuentra la sortija que le dio la Mujer. Lleva un papel. Lo desenvuelve y lee: “Los misterios no avisan, están hechos de besos y tropiezos”. Lo sujeta. Sale.