Alejandra D’agostino


Baño de caballeros de la estación de subte de Caballito Primera Junta.

Un señor de bigotes y su señora beben sangre de un racimo de niños muertos amarrados al techo con cadenas. El señor de bigotes entra a uno de los baños y logra penetrar sin pene a otro niño acostado en el inodoro. Su señora se viste de hombre y lo golpea con una media-jabón, le crecen bigotes a ella y un gran pene. El niño del inodoro reacciona, intenta escapar.

Mujer con bigotes: tranquilo chiquito, shhhh, no te muevas, te vamos a dar una buena vida. (Lo coloca en uno de sus senos, el niño succiona, del pecho sale sangre negra, muere en el acto, ella le arranca los brazos y lo cuelga con los demás)

Otro niño entra al baño

Hombre con bigotes: venga chiquito, venga pase, lo estábamos esperando (lo mete en un baño, la mujer con bigotes golpea la puerta, ellos no salen, rompe la puerta con su enorme pene y comienza

a ahorcar al hombre de bigotes, que está disfrutando de una mamada del niño obediente)

Niño: ¿puedo yo?

Mujer con bigotes: ¡Claro, mi amor, que tierno!

Hombre de bigotes: ¡¡qué bien, mi chiquito, qué bien!!

El niño saca de su mochilita un martillo y le quiebra las dos piernas al hombre de bigotes, cae sobre el inodoro.

Hombre de bigotes: (gimiendo de dolor) ¡así se hace pimpolluelo, ese es mi chico! Deberíamos llevarlo a casa.

Niño: Esta es mi casa. (Golpea con el martillo en la cabeza al hombre de bigotes, la mujer aplaude, el niño sonríe, el hombre de bigotes sacude su cabeza, mientras baila, y baña con sangre los azulejos del baño)

Niño del racimo con semivida: quiero bajar.

Mujer con bigotes: (erecta su pene que crece aún más, el niño se desliza en él hasta llegar al piso del baño) Claro, mi cielo, baje.

El niño del racimo con semivida: ¡quiero dibujar!

El hombre de bigotes se acerca a él y le da un pincel que saca de su ano, ambos niños pintan las paredes de azulejos con la sangre que extraen de la cabeza del hombre de bigotes y del racimo de niños muertos que exprimen hasta dejar seco.

La mujer con bigotes: Estoy orgullosa de vos mi amor, serías un gran padre.

Hombre del bigote: Claro mi vida, ya es hora de ir a casa. Saca de su corazón una medicina y se las da a los niños que pintan. Mueren en el acto.

La mujer guarda su enorme pene y cuelga a los niños completando el racimo.

El señor de bigotes y la mujer con bigotes se suben a la tabla del inodoro, menguan de tamaño, se toman de las manos y desaparecen nadando.