Gabriel Brunetto

Basada en “Mas que humano” de Teodoro Sturgeon

Maltrecho corre por las hondas calles. Un bastón golpea su gran cuerpo esqueleto.

Dos. Tres. Lluvia de bastones lo apalean. También puños. Corre, corre sin parar.

R a y a s de sangre lo cubren y denuncian la travesía. No distingue, se choca, sigue adelante, trastabilla, correcorrecorre.

Entonces deja de haber bastones. No hay puños, se va achicando la ciudad. La deja. La olvida.

Ahora verde, verdes, arboledas y árboles. Por fin, el bosque y dentro otro bosque y mas adentro

hay una cueva. Cueva húmeda, fría, soledad cóncava. Segura.

Se aquieta. Su respiración serena. Se mira, toca su cuerpo sanadoramente, igual sangra. Sangra mucho. Todo su cuerpo está herido sobre cicatrices.

Centímetro a centímetro.

El idiota siente dolor pero no sufre. Viceversa el Ser interior. Uno afuera, cáscara boba.

El otro adentro, dulce ser embrión ignorado.

Desconexión conectada por un cuerpo que habita un par. Yema-carozo. Huevo-Durazno.

Idiota levanta un brazo. Se huele los sobacos. Los saborea. Ser se asquea.

Idiota se saca los mocos. Los mira. Se los come. Ser se vuelve a asquear.

Idiota acaricia su glande, juega un poco. Ser se agita, ríe suavemente, solo un poco.

Idiota intenta dormir, descansar después de los golpes pero se abre un hueco en el estómago.

Hambre y hambre. Hambre frío y sed.

Idiota desespera. Grita en el silencio de la cueva segura. Hay que salir.

Ser interior murmura. Comercomercomercomer.

Idiota sale. Sale de los árboles. Sale del verde. Vuelve a la ciudad, artefacto violento y desolado.

Se mezcla por un rato entre miradas distraídas. Alguien lo mira, todavía, no mal.

Ahora sí, mal. Ahora varios mal. Uno dos, tres, se agitan enfrente. Aúllan con sus bocas deformes, llenas de dientes que muerden lenguas.

Bocas rojas, enardecidas, sueltan coros de aullidos que también son lluvias.

¡I D I O TA! ¡IDI O T A¡

Idiota no entiende. Ser sí. Sufre.

El hueco en el estómago crece y duele a Idiota. Gritos, bocas dientesfilos, hambre, dolor, sufrimiento. Piedras. Otra lluvia más.

Ser grita en la obscuridad. Se desgarra. Se parte. Se fragmenta. Subdvide. Moléculas dispersas.

No hay salida. Idiota y Ser están acorralados. Hambre, gritos, palos y bastones, hueco en el estómago, dolor, heridas sobre heridas, sangre burbujeante sobre más sangre. Sufrimiento. Mas sufrimiento y ….

Para.

Todo para.

Detención abrupta.

Idiota y Ser se silencian. Silencio desde la yema profunda hasta la cáscara boba.

Una unidad nace, se yergue, entera, concreta, conectada e indivisible. Animal único y fabuloso.

Animal levanta el brazo sin mirar. Mano erecta, despliega sus dedos, los separa al máximo.

Se detiene el tiempo, se cristaliza el espacio, la ciudad, los cuerpos, las bocas que crujían, los dientes. Las piedras, los palos, los bastones, los puños cesan.

Los cuerpos de la ciudad se van, marcha frustrada de palos y piedras. Caminan hacia donde caminaban. Hablan entre los que antes hablaban.

Uno queda. Solo 1.

1 solo habitante de la ciudad que mira, pero no ve. Tiene en sus manos una bolsa con frutas y verduras.

Camina hacia el fabuloso animal entero. Cuerpo idiota, ser profundo, UNO

El que tiene la bolsa, se la deja a sus pies. Se la entrega sin

saber.

Media vuelta y desaparece entre los cementos.

El animal fabuloso con el brazo levantado, lo baja para tomar la bolsa.

Allí algo se estremece, flaquea. La conexión se interrumpe. Animal fragmenta. Idiota y Ser se separan.

Idiota Ser.

Otra vez el dolor, otra vez el sufrimiento.

Idiota correcorrecorre con la bolsa desesperadamente. No mirar hacia atrás.

Seguir hasta el verde.

Arboles, árboles, bosque, bosque de bosques, cueva.

La fría cueva se llena de sangre mucha, hay heridas hinchadas y burbujeantes. Silencio

Silencio. Si. Si.

Algo está bien. A llenar el hueco, a calmar por un rato el ineludible dolor en las entrañas que siempre retorna

Comer, descansar, dormir…el Idiota. Soñar… el Ser.