Personajes: 

Graciela. Mujer con cabeza de piedra. 

Nilda. Mujer con ramas que le toman parte de la cara, cuello, hombro, brazo y mano izquierda. Horacio. Hombre con pantalla en vez de cara. 

La Presentadora 

8 auxiliares* 

Mesa de conferencia en el centro de la escena, tres sillas. Sobre la mesa tres micrófonos, una jarra  y tres vasos de agua. 

*Los auxiliares entrevistarán al público antes del ingreso a la sala y los grabarán en video, en  distintos dispositivos (celulares, tablets, laptops). Harán preguntas de todo tipo para inducir  respuestas que luego utilizarán en su contra. 

Entra La Presentadora. 

La Presentadora.- Buenas noches querido público presente, queríamos agradecerles el interés  por venir en esta oportunidad a la conferencia que hoy tendrá lugar en este recinto. Uno de los  pocos, quizá el único evento de esta naturaleza, no solo por la calidad de sus invitados, sino, por  supuesto, por la calidad de su público. 

Se escuchan aplausos. 

La Presentadora.- Gracias, gracias… yo los aplaudo a ustedes (aplaude). Bueno, paso a presentar  a nuestros invitados conferencistas de hoy. Les damos la bienvenida, nuevamente, a Graciela,  Nilda y Horacio; los maravillosos artistas que nos han conmovido con su espectáculo  autobiográfico: “Tres Casos”.  

Aplausos.  

Los tres salen caminando desde el fondo y se acomodan en las sillas. 

Graciela.- Buenas noch… 

Cae su pesada cabeza sobre la mesa, levanta su cuerpo de la silla y comienza a caminar alrededor  41

de la mesa, girando con la cabeza apoyada. Camina hasta el otro extremo y de ahí deja caer su  cabeza al piso. Arrastra su cabeza por el piso. Va en cuatro patas o de espaldas. Se mueve por el  piso, frente a la mesa. Los otros invitados miran un poco desconcertados. Graciela sigue su danza  arrastrada de piedra y cuerpo. En un momento se incorpora, sigue moviéndose, bailando. Cada  tanto, desde atrás, se asoma La Presentadora con cara de no entender qué pasa. 

Horacio (tose).- Disculpa Graciela, esto no es lo que habíamos acordado (lo escuchamos y lo  podemos leer en la pantalla de su cara). 

Graciela sigue bailando y arrastrándose hasta que queda tirada en el piso. 

Nilda comienza a poner, sobre la mesa, tres muñecos iguales a ellos tres. 

Nilda.- Graciela… Graciela, vení; dale que empezamos. 

Cada uno agarra su muñeco en escala. 

Muñeco de Nilda.- Basta de que nos usen para llenar sus vacíos. Ya estoy cansada de esto. Esta  conferencia es una farsa, no la pensamos hacer más. 

Muñeco de Horacio.- Además nos deben mucha plata, hace cuánto que no nos pagan y nos  bicicletean. Propongo secuestrar a La Presentadora, y si es necesario la hacemos boleta. 

La Presentadora se asoma por detrás, ríe nerviosa, como tomándolo a broma. Muñeco de Graciela.- Acá la tengo. Todo listo. 

Destapa un bulto y aparece el muñeco de La Presentadora amordazado. 

Muñeco de Nilda.- Quedate quieta, estamos dispuestos a todo. 

Muñeco de Graciela.- Tranquila Nilda, no te precipites. 

Nilda.- Estoy tranquila. 

Muñeco de Graciela (exaltada).- ¡¿Y a vos quién te habló?! 

Horacio.- No nos maltraten. 

Muñeco de Nilda.- ¡Silencio, todos! Así no se puede. 

La Presentadora sale del fondo e interrumpe la escena. Está nerviosa.  

Agarra su muñeco amordazado de la mesa de los conferencistas. 

La Presentadora (al público, escondiendo su muñeco).- Por hoy, vamos a dar por finalizada la  42

conferencia. El comité directivo les pide disculpas, pero parece que no es un buen día para  nuestros invitados. 

Los conferencistas la miran fijo, lentamente se van levantando, y caminan los tres hacia ella con  los muñecos que también la miran fijamente.  La Presentadora mira para todos lados, quiere  escapar, pero no puede. Forcejeo, gritos. 

Muñecos.- ¡Quieta, traidora! ¡Patadas, no! ¡Que no se escape, agarrala fuerte! 

Personajes y muñecos le gritan y le pegan.  

La Presentadora.- Yo no tengo nada que ver, soy solo una empleada. A mí tampoco me están  pagando. 

Sigue el forcejeo hasta que La Presentadora grita, cae al piso, queda inmóvil. Los tres personajes y los tres muñecos quedan de frente mirándose entre ellos, alternativamente,  y mirando al público, como pensando qué hicieron y qué hacer. 

Graciela.- ¡¿Quién fue?! ¡¿Quién la mato?!  

Nilda.- Fueron ellos (mirando a los muñecos). 

Horacio.- ¿O ellos? (mirando al público). 

Graciela y su muñeco arrastran el cuerpo de La Presentadora y lo ponen bajo la mesa; se sientan;  apoyan sus cabezas sobre la mesa y quedan allí.  

Nilda y su muñeco se arrodillan cerca del cuerpo de La Presentadora. El muñeco de Nilda saca  una tijera de podar y comienza a podar a Nilda.  

Horacio y su muñeco se suben a la mesa. Luz tenue. Su cara pantalla se ilumina. 

Horacio.- Tranquilos todos, nadie más tiene por qué salir lastimado; estamos haciendo un reclamo  justo. Tengo las imágenes que lo acreditan. 

En su cara se ven proyecciones de todo tipo de injusticias; gente golpeada, mal alimentada,  animales sufriendo, naturaleza destruida… 

Horacio.- Esta es la verdad. Esto es lo que nadie les muestra, lo que nadie sabe, y esta vez lo  venimos a contar; por más que no salgamos de acá con vida, necesitamos que sepan todo. 

Muñeco de Graciela.- Ya lo saben Horacio; saben todo. No mezcles las cosas. Venimos a reclamar,  porque no nos pagan, y por cómo nos tratan. No por las injusticias del mundo. 

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Horacio.- Qué egoístas somos; pensé que nos movía una causa más noble. 

Muñeco de Nilda.- No, para nada. 

Horacio.- Pero hubo víctimas fatales… 

El muñeco de Nilda termina de podar, y con la jarra de agua que había en la mesa comienza a regar  a Nilda. 

Apagón. 

La Presentadora sigue bajo la mesa. Horacio está solo. 

Se ilumina la cara pantalla de Horacio, sentado sobre la mesa. 

Los 8 auxiliares (de negro) tienen sus dispositivos con pantallas de distintos tamaños alrededor  del público. La cara de Horacio y las otras pantallas se encienden y apagan al ritmo de una música  electrónica. Las pantallas muestran intermitentemente las respuestas grabadas previo al  ingreso. El público se ve a sí mismo hablando de matar a alguien, de conspirar; hacen  declaraciones que los incriminan. También se ven imágenes y declaraciones de los  conferencistas y de los muñecos, sospechosas e incriminatorias. El ritmo de la música es cada  vez más vertiginoso y ensordecedor. Horacio mira para distintos lados; unas pantallas, otras; se  desespera, se para, corre hacia un lado y otro, se esconde debajo de la mesa, se acurruca junto a  La Presentadora. Imágenes y sonido siguen su curso. Queda un rato debajo de la mesa. Sale, corre  hacia adelante, queda de frente al público; vemos en su pantalla imágenes a toda velocidad. Corre  hacia atrás y estrella su cara contra la mesa; varias veces. Su cara pantalla se rompe; caen  vidrios. Queda un hueco negro, como un abismo. 

Apagón. 

La Presentadora sigue bajo la mesa. Nilda está sola. 

Nilda barre los vidrios.  

Nilda.- Porque es áspera y fea, 

porque todas sus ramas son grises, 

yo le tengo piedad a la higuera. 

En mi quinta … (susurra

y naranjos de brotes lustrosos. 

…(susurra) 

Y la pobre parece tan triste 

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con sus gajos torcidos que nunca 

de apretados capullos se viste… 

(susurra) 

«Es la higuera el más bello 

de los árboles todos del huerto». 

Si ella escucha, 

…(susurra) 

… ¡hará nido 

en su alma sensible de árbol! 

Y tal vez, a la noche, 

…(susurra) 

¡Hoy a mí me dijeron hermosa!

Entran Graciela y Horacio y arrastran el cuerpo de La Presentadora hacia el frente del escenario. Nilda está emocionada; los ojos llenos de lágrimas. 

Graciela.- ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? ¿Nos ayudas con esto? 

Nilda se seca los ojos y ayuda con el cuerpo de La Presentadora. La ubican en el frente. Los 8  auxiliares hacen un pasamanos con el público. Pasan bolsas de tierra que van dejando sobre el  escenario. 

Los tres personajes comienzan a cubrir con la tierra el cuerpo de La Presentadora. Los vemos trabajando. Vacían todas las bolsas sobre el cuerpo tirado, que  

queda cubierto de tierra. 

Graciela���.- Al final las diferencias son de apariencia, de superficie. 

Nilda.- No se puede dividir lo vivo de lo muerto, superficie de interior, apariencia de … ¿Qué sería lo  otro? ¿Lo que no es apariencia? ¿Verdad? ¿Realidad? Bueno, no se puede dividir, es una unidad, está  todo junto. 

Apagón. 

Graciela, Nilda y Horacio con sus muñecos están parados frente al montículo de tierra. Lo miran. 

Muñeco de Horacio.- Toda víctima es también un victimario. Ella era inocente. Pobrecita. Qué  injusticia la vida. No somos nada. Como venimos nos vamos, sin nada. Que descanse en paz. La  vamos a extrañar. Un enorme abrazo a sus seres queridos…. 

El muñeco de Horacio sigue diciendo frases hechas para la ocasión, cada tanto, espaciadamente. Graciela deja caer su cabeza pesadamente sobre la tierra. El muñeco de Graciela se sienta sobre  

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la cabeza de Graciela. 

El muñeco de Nilda le saca una flor a Nilda y la tira sobre la tierra. Se queda parada junto a  Horacio, y su muñeco que, cada tanto, profiere una de sus frases. 

Muñeco de Horacio.- Lamentamos muchísimo esta pérdida irreparable. 

Baja la luz. Solo queda iluminado el montículo de tierra. 

El muñeco de La Presentadora aparece bajo la tierra. 

Muñeco de La Presentadora.- Buenas noches querido público presente; queríamos agradecerles  el interés por venir en esta oportunidad a la conferencia que hoy tendrá lugar en este recinto… 

Apagón. 

1 La higuera, Juana de Ibarbourou 

Por Lina Boselli

@liboselli