Pared del fondo de un escenario empapelada; con una ventana del lado derecho. Del lado izquierdo, sobre el plano vertical de la pared, una mesa, dos sillas y dos personajes (hombre y mujer) tomando el té. El público los ve como si estuviera desde arriba.
Mujer que toma el té.- Si me hubieran avisado que esto era así, no participaba. Hombre que toma el té.- Así ¿Cómo?
Mujer que toma el té.- Hay que tener más respeto a la hora de invitar a tomar un té a alguien. Hombre que toma el té.- No entiendo ¿A qué te referís?
Mujer que toma el té.- ¡Qué impiedad!
Hombre que toma el té.- ¿No me querés contestar o no me escuchas?
Mujer que toma el té.- Un poco y un poco.
Hombre que toma el té.- Pero, entonces, sí me escuchas.
Mujer que toma el té.- Más o menos, a veces pienso que sos como una voz de mi conciencia y te ignoro.
Toda la situación transcurre con normalidad, la gravedad no los afecta, ni a los objetos. Otro personaje aparece caminando por el techo (cabeza abajo); tiene una escoba y va barriendo mientras avanza, se acerca a la ventana.
Hombre que barre.- Buenas tardes. Disculpen la intromisión, pero quería decir que la voz de la conciencia debe ser escuchada siempre.
Hombre que toma el té.- Pero yo no soy la voz de su conciencia, soy mi propia voz. Además, no dije nada tan importante como para pensar eso, solo pregunté algo.
Mujer que toma el té.- Sobrevaloran. No siempre dice cosas importantes y no siempre debe ser escuchada.
Hombre que barre.- Bueno… no generalicemos. La mía es bastante sabia.
Mujer que toma el té.- Bueno, habrá tenido suerte. La mía está llena de lugares comunes. Me niego a escucharla.
Hombre que toma el té.- ¿Que estás queriendo decir? No podés ser tan cruel. Mujer que toma el té.- Ve lo que le digo. Ahora no sé si es la voz de mi conciencia o la de él. Y yo las ignoro. Si tengo que ser cruel, soy cruel.
Hombre que barre.- Lamento su confusión, yo tampoco estoy seguro quién dijo eso.
El hombre que barre sale por la ventana.
Otro personaje entra en bicicleta por una puerta en el lateral derecho; cruza por el piso hacia el otro lateral; sigue andando por la pared, por el techo; baja por la pared derecha.
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Mujer en bici.- Buenas… ¿Van a seguir ahí sentados toda la eternidad o se van a dignar a hacer algún deporte?
Hombre que toma el té.- ¡Esa sí que es una voz de la conciencia! ¿Ves? Ese tipo de cosas dicen. Mujer que toma el té.- Hola querida. Dejate de pavadas. Vení a sentarte con nosotros. Hombre que toma el té (indignado).- Eso ¡Lo escuchas! No te entiendo. Sos muy caprichosa. Mujer en bici.- Sigo viaje, parece que están en un asunto importante (sale por donde entró).
Entran 2 niños por la ventana, tienen slime* en sus manos y lo van estirando y amasando; caminan por el piso, techo y paredes desordenadamente.
Niño 1 con slime.- Adivinen qué es esto (les muestra una forma incomprensible que modelo con el slime).
Mujer que toma el té.- Se parece a él (señala al Hombre que toma el té).
Hombre que toma el té.- Yo veo un zapato.
Niño 2 con slime.- Y ¿esto? (muestra otra forma incomprensible).
Mujer que toma el té.- Esa forma se parece a mi conciencia… Ves lo que te digo, se me confunden. Por qué son así, tan… tan… indefinidas, blandas, maleables; eso.
Hombre que toma el té.- Pero si eso es claramente ¡un repollo! Sos tan cruel. Los niños ríen y salen corriendo.
Mujer que toma el té.- Me retiro.
Se levanta, camina por la pared del fondo y sale por la ventana.
El hombre que toma el té se queda un momento en su silla, luego sale;
camina por la pared del fondo, pared lateral, piso y sale por la puerta.
La mesa, sillas y cosas del té caen estrepitosamente al piso.
*masa gelatinosa y muy flexible, de fabricación casera