Personajes: 

DOÑA LUCÍA 

AUGUSTO  

SATANÁS 

OMÓPLATO 

OJO EMANCIPADO  

GUARDAESPALDAS UNO 

GUARDAESPALDAS DOS

Un Mall del barrio alto de Santiago de Chile. Entra DOÑA LUCÍA con  GUARDAESPALDAS 1 y GUARDAESPALDAS 2.  

DOÑA LUCÍA: Merde. Estoy cansada, pero tengo energía. Llevo seis pares de zapatos.  Son doce piezas. Tengo un par para cada día de la semana, menos el domingo. ¿Me  escuchan? El domingo se usa pantuflas. El domingo es el día del señor y yo soy la  señora. No hago nada, más que tirarme pedos en sábanas de seda, después de la  misa privada. ¿Me escuchan? A propósito, llévenme al departamento de ropa de  cama. Necesito sábanas. 

GUARDAESPALDAS UNO: Sí, mi doña. 

GUARDAESPALDAS DOS: Sí, mi ama. 

DOÑA LUCÍA: Tengo los pies hinchados. Debería ponerme el par de zapatos bajos  que compré. Este mundo ya no es el mismo. En mi época, me llevaban en brazos.  ¡Democracia de merde! 

El trío sube por una escalera mecánica hasta llegar al departamento de muebles y  ropa de alcoba. DOÑA LUCÍA ve una gran cama con dosel de lujo, muchos cojines de  color palo de rosa y cortinas de tul en la cabecera.  

DOÑA LUCÍA: Estoy tan cansada que me voy a dormir una siesta. Despiértenme en  veinte minutos, porque me junto con la Pelusa Moren Brito, la Toty Iturriaga y la Moño  Marques de la Plata, a tomar el tea five o´clock. Ustedes elíjanme dos pares de  sábanas de seda. Confió en que el par de gorilas hermosos, después de tantos años  acompañándome, aprendieron de mi buen gusto. 

GUARDAESPALDAS UNO: Pero mi doña, no se pueden usar esas camas para dormir. GUARDAESPALDAS DOS: Patroncita, pueden echarla del lugar. 

DOÑA LUCÍA: ¡Cállense el par de orangutanes! Hablen con los guardias del recinto.  (Les pasa unos billetes en dólares) Si les dicen quien soy, no habrá problema. Tengo  una legión de seguidores, desde las fuerzas de seguridad de más bajo estrato, hasta  

las de elite. Recuerden: Soy una reliquia viviente; la viuda del salvador de la patria.  ¡Qué más quieren! Soy un tesoro en vida. 

DOÑA LUCÍA se tira en la cama y lanza algunos billetes sobre esta; los desparrama en  la cubierta de la cama. 

DOÑA LUCÍA: Augustito, a veces te echo de menos. Si no hubiera sido por ti, nada de  esto estaría ocurriendo. Si no hubiera sido por mí, no serías nadie en la historia de este  país. Yo te di la vida. 

Comienza a temblar, lentamente, hasta convertirse en un terremoto.

DOÑA LUCÍA: ¡Merde! 

El movimiento crece. La Vieja se desparrama por la cama, se le cae la peluca, se le sale  una teta, se le ven los calzones, se le sale un brazo y una pierna. Se vuelve a amar. A la  altura de los pies de la cama, entremedio de las sábanas, algo comienza a salir, hasta  que sale completamente: AUGUSTO. El terremoto decae hasta terminar. En el  espacio, han desaparecido todos y solo quedan DOÑA LUCÍA y AUGUSTO. Es un  estado de excepción. La cama sigue ahí con ellos dos encima. 

DOÑA LUCÍA: ¡Augusto! ¿Qué haces acá? Dios mío, esto es un milagro. AUGUSTO: (canta

Esto no es ningún milagro,  

vieja de mierda.  

Esto es obra de Satanás. 

De Satanás, de Satanás, de Satanás. 

Soy su nuevo mensajero 

Soy su mano derecha  

Soy el que espera  

Con un espacio vacío 

En la entrepierna 

El gran poder  

Me llenará, me llenará, me llenará. 

DOÑA LUCÍA: ¡Satanás! ¡Ay, me muero! 

AUGUSTO: No te mueres nada. La mala hierva nunca muere y en eso me ganaste.  Siempre fuiste mejor que yo, vieja de mierda. No te echaba de menos, pero te tuve  que venir a ver.  

DOÑA LUCÍA: ¡Cállate, loser! Estoy viva porque siempre fui más fuerte. Yo te convertí  en ganador.  

AUGUSTO: Más llena de ponzoña; es la ponzoña la que te hace fuerte. DOÑA LUCÍA agarra su bastón y comienza a golpear a AUGUSTO en la cabeza. 

DOÑA LUCÍA: ¿Pero qué es esto? ¿Estás vivo? ¿Eres de carne y hueso? ¿Has  resucitado? 

AUGUSTO: Don Sata me dio una oportunidad de volver, pero solo por unos minutos. DOÑA LUCÍA: ¿Don Sata? Pero si somos cristianos, católicos, apostólicos y romanos.  Deberías estar en el cielo, o por lo menos en el limbo.  

AUGUSTO: Siempre fuiste inteligente pero tontorrona a la vez. Hay cosas que nunca  pudiste ver. Yo tampoco. Yo esperaba irme al paraíso por haber matado a tanto ateo  marxista. Resulta que para el que está arriba, esa gente también cuenta… Me estoy 

quemando en el infierno. ¡Para la humanidad y para los muertos, somos responsables  de los peores crímenes de la historia moderna! No he parado de sufrir desde que me  fui cortado, como un volantín en fiestas patrias. Sufro a diario, pero es peor: en el  infierno no existe tiempo, estoy detenido en un sufrimiento constante, no hay pasado  ni futuro. Sin embargo, llegué a un acuerdo con Don Sata. Me dijo, después que le  rogara de rodillas y le mamara el ñafle, que si hacía que te arrepintieras públicamente  por todo el daño que hicimos, me acortaban el castigo a varios millones de años  menos. En el infierno, un día es como trescientos millones de años, Lucía. ¡Es terrible! DOÑA LUCÍA: (le vuelve a pegar a Augusto) Yo no me arrepiento de nada. Mira el  último regalito que me llegó de parte de tu fan club de luxe. (Le muestra los billetes)  Todo esto es gracias a nuestra labor humanitaria. Es un premio. (Agarra los billetes y se  los tira en la cara). 

AUGUSTO comienza a cachetearla hasta sacarle un ojo. 

AUGUSTO: No me vay a hacer esto, vieja de mierda. Demasiado he sufrido por ti.  Todo lo hice por ti. Por ti. 

DOÑA LUCÍA: ¡Me sacaste un ojo! Me lo habían pegado el mes pasado, recién.  Pónmelo de vuelta.  

DOÑA LUCÍA golpea a AUGUSTO. AUGUSTO trata de tomar el ojo que está encima  de la cama, pero este escapa hasta caer al suelo. 

OJO EMANCIPADO: Yo no vuelvo. Yo no vuelvo. Esa vieja es más mala que la cresta.  Yo no merezco estar en un cuerpo como ese. Yo no soy esa vieja. Tengo derechos.  Tengo el derecho a emanciparme. Voy a hacer una protesta por el derecho  fundamental de los ojos de ser independientes de los cuerpos que habitamos, cuando  estos están llenos de maldad y mierda. Mierrrrrdaaa!!!! 

AUGUSTO: Vieja de mierda, nadie te quiere, ni tus propios ojos. 

OJO EMANCIPADO: ¡Vieja de mierda! 

AUGUSTO Y OJO: ¡Vieja de mierda! 

AUGUSTO: Vas a tener que hacer lo que te pido, porque si no, te esperan los peores  sufrimientos. 

DOÑA LUCÍA: ¡Jamás! Nosotros libramos a este país del cáncer marxista. Somos  héroes.  

OJO EMANCIPADO: Yo pido disculpas por esta vieja. No me quiero ir al infierno. No  quiero ser responsable por esta vieja. Yo no elegí estar en su cuerpo. AUGUSTO: Ven conmigo, puedes ser mi mascota. 

OJO EMANCIPADO: ¿Al infierno? No gracias. Quiero conocer el mundo. AUGUSTO: Dudo que dures mucho tiempo en este mundo. Ven para acá.

AUGUSTO toma el OJO EMANCIPADO y se lo pone en el centro de la frente, como  tercer ojo. 

AUGUSTO: Te tengo. Esto me va a servir en el infierno, para ver cuando me quieran  cagar encima o poner en mis cuatro. (Piensa) También lo podría vender por un poco  de agua. 

DOÑA LUCÍA: ¡Devuélveme mi ojo! 

AUGUSTO: Si te arrepientes públicamente de tus pecados.  

DOÑA LUCÍA: ¡Jamás! (Silencio) No te reconozco, Augusto. Moriste orgulloso por tu  labor. 

AUGUSTO: (Le cierra el tercer ojo) Como decírtelo. Espero que nadie esté  escuchando. 

AUGUSTO mira alrededor, mira hacia arriba y hacia abajo. 

AUGUSTO: Parece que no hay nadie; ni el bueno, ni el malo. No me arrepiento de  nada. Es solo un trato. Si supieras cuanto se sufre allá abajo. Además tengo planes de  tomarme el poder. Pero para eso, debo ganarme la confianza de Don Sata.  DOÑA LUCÍA: Mmmm, me parece interesante. 

AUGUSTO: ¿Entiendes, ahora? 

DOÑA LUCÍA: ¿Qué gano yo con eso? 

AUGUSTO: Ser la primera dama en el infierno, al cual estamos condenados  eternamente.  

DOÑA LUCÍA: Sinceramente, yo había dejado de creer en el infierno y en el paraíso.  Esto fue hace como un par de décadas. Llegué a la conclusión de que la fe es para los  pobres, para manipularlos. Me gustan las misas, porque aprovecho de dormir con mis  lentes de sol. Siempre los uso. Me han hecho misas, incluso, cuando estoy cagando en  el toilette. Es una forma de meditación para mí. Sin embargo, apareces ahora después  de muerto. ¡Eres un zombie! 

AUGUSTO: No soy un zombie. Idiota. He venido a rescatarte y, de paso, a rescatarme  a mí. Imagínate tener el poder total del infierno, después nos podríamos tomar el  paraíso.  

DOÑA LUCÍA: Mmmm, estoy comenzando a recuperar mi fe.  

Se comienza a mover la tierra; un nuevo terremoto. Se sacude. Comienza a aparecer  SATANÁS. Es un actor humano que se levanta por encima de ellos y solo podemos  verle las piernas.  

SATANÁS: Te he estado escuchando, Augustito. Mira que no se mueve una hoja sin  que yo lo sepa. 

DOÑA LUCÍA se acerca a una de las piernas de SATANÁS y comienza a acariciarla,  luego a pasarle la lengua.  

DOÑA LUCÍA: Me encantan los hombres firmes y viriles. Un hombre verdadero, con  los pantalones bien puestos. Yo te puedo ayudar a mantenerte en el poder. Las  mujeres dominamos cosas que los hombres no dominan. Por eso, este se mantuvo  diecisiete años en el poder, gracias a mí.  

Comienza un nuevo temblor, más suave. DOÑA LUCÍA cae, el OJO EMANCIPADO  salta lejos de Augusto. Aparece OMÓPLATO desde el suelo. OJO EMANCIPADO se  posa encima de OMÓPLATO. 

OMÓPLATO: Estoy más viva que nunca. ¿Qué lugar es este? La muerte me tiene viva.  Me ha mantenido viva. Soy lo que me resta y parece que es tiempo de actuar. Por  algo la tierra me ha despertado. 

SATANÁS: ¿Quién eres tú? 

OMÓPLATO: No soy un fósil. Soy mujer, aunque me nombren en masculino. Soy  mujer, porque soy el resto de un cuerpo femenino que se perdió. Soy su reducción, su  estampa, su signo… lo que queda. No he dejado de ser la parte restante. La parte que  suma y que no descansa.  

SATANÁS: ¡Qué poeta! Pensé que todos los poetas habían muerto. PINOCHET: ¿Dónde está mi nuevo ojo? 

OJO EMANCIPADO: Acá. He encontrado un nuevo cuerpo. No parece estar  condenado al infierno. 

OMÓPLATO: ¿Infierno? Yo no creo en el infierno. Además, el infierno ya lo viví. Ahora  vengo por justicia, para terminar de descansar en paz. 

PINOCHET: Esas palabras me parecen conocidas. 

DOÑA LUCÍA: Ese omóplato me vendría bien. Mis huesos están viejos, necesito  cambiarlos. 

OMÓPLATO: ¡Qué ve mi ojo! ¿No es el viejo con la vieja de mierda? Parece que la  tierra me ha despertado en el momento oportuno. No hay perdón para quien no ha  recibido justicia. Bailaron y se emborracharon sobre nuestros restos. No hay perdón ni  olvido… Sin justicia, no los hay.  

SATANÁS: Pero que latera. Ese discurso lo he escuchado demasiado. OMÓPLATO: Mmmmm. Con el tiempo, aprendí a pensar en profundo. Sí, porque una  omoplato también piensa, si tiene historia. Mi historia tiene el peso de la historia.  SATANÁS: Ya, sí, sí, sí. No te preocupes. A este lo he tenido haciendo trabajos  forzados y a la vieja de mierda le queda poco. No es necesario tanto discurso.  OMÓPLATO: ¿Quién eres tú? 

SATANÁS: Satanás.

OMÓPLATO comienza a reírse sin parar. 

SATANÁS: Eres muy insolente. 

DOÑA LUCÍA va donde OMÓPLATO y la abofetea. El OJO EMANCIPADO salta y  vuelve donde el OMÓPLATO. 

DOÑA LUCÍA: ¿Cómo te atreves a ofender a Don Sata? No se preocupe, señor. Acá  estoy para protegerlo. A esta omóplato deberían hacerla explotar o lanzarla al mar.  OMÓPLATO: Ya me hicieron explotar y luego me enterraron.  

OMÓPLATO saca una guitarra y comienza a cantar. AUGUSTO Y DOÑA LUCÍA le  hacen coro y bailan detrás. 

OMÓPLATO: “Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy  aquí resucitando. Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal, porque me mató  tan mal, y seguí cantando…”. 

SATANÁS: ¡Basta!  

PINOCHET: Me dio penita. Es que yo también estoy resucitado.  

OMÓPLATO: ¡Qué horror! Me doy cuenta que me he quedado pegada en el llanto  nuevo y la justicia se me escapa de las manos. Es hora de tomar la justicia por las  manos.  

OMÓPLATO se tira encima de AUGUSTO y comienza a golpearlo. DOÑA LUCÍA se  suma y trata de sacar a OMÓPLATO de encima de AUGUSTO. OMÓPLATO comienza  a golpear a DOÑA LUCÍA y esta pierde el segundo ojo el cual salta a OMÓPLATO y se  pone en paralelo al OJO EMANCIPADO, como en la distancia de un cuerpo normal.  OMÓPLATO para y se va hacia un rincón. 

OMÓPLATO: Esto no tiene sentido. Ahora que tengo dos ojos para ver, me doy  cuenta que la justicia no existe. ¿Qué hago acá golpeando a dos muñecos de trapo,  que no mueren nunca? 

SATANÁS: Tienes toda la razón. 

OMÓPLATO: ¡Cállate! No te quiero escuchar.  

SATANÁS: Más cuidado, mira que estas hablándole a Satanás.  

OMÓPLATO: Pfffff. Yo no creo en ti. Yo no creo en Satanás. Tampoco creo en Dios.  SATANÁS: ¿Entonces quien soy? 

AUGUSTO: Sí, ¿quién eres? 

DOÑA LUCÍA: El que mueve los hilos. Por favorcito, devuélveme mis ojos.  OMÓPLATO: Exactamente, el que mueve los hilos. (Ríe). 

DOÑA LUCÍA: ¿Por qué te ríes, insolenta? Devuélveme mis ojos, desgraciada. Has 

atentado contra mis derechos humanos.  

OMÓPLATO: Parece que desperté en un sueño equivocado. 

DOÑA LUCÍA: Estoy confundida. Estoy ciega. Satanás viene por mí…(Se desmaya). AUGUSTO: Exijo una explicación. 

SATANÁS: La única explicación es que ustedes están atrapados en el sueño de la vieja.  AUGUSTO: Pero si esta es mi vida. Mi muerte. Mi… 

SATANÁS: ¿Hace cuanto tiempo que no te revuelcas con una mujer? AUGUSTO: Desde que me convirtieron en… Me has hecho mucho daño (llora). SATANÁS: Aprovecha. La vieja va a seguir viva por un tiempo. Es lo único que tienes,  antes de volver al infierno. 

AUGUSTO: Pero si tú no existes. 

SATANÁS: Sí existo. Para ti, existo. Además este es el sueño de la vieja, y en ese sueño  tú te quemas en el infierno y Satanás soy yo. El inconsciente de la vieja es fuerte. AUGUSTO: ¿Qué pasó con nuestro trato? 

SATANÁS: La vieja no quiere y no va a querer. 

AUGUSTO va donde DOÑA LUCÍA y trata de despertarla. Comienza a abofetearla.  

OMÓPLATO: No entiendo. Estoy acá por justicia y reconocimiento. Soy la parte de un  cuerpo desaparecido. ¿Qué queda? 

SATANÁS: Yo no puedo hacer nada. Solo estoy acá para mover los hilos de un sueño  que no es mío. Hay otro que mueve los míos en un sueño que parece mío.  

AUGUSTO comienza a abusar sexualmente del cuerpo de DOÑA LUCÍA. OMÓPLATO  se da cuenta y va en su ayuda; golpea a AUGUSTO; DOÑA LUCÍA despierta. 

DOÑA LUCÍA: Gracias linda. ¿Me devuelves mis ojos? 

OJO EMANCIPADO: No nos vamos. Con mi compañera nos quedamos en este  cuerpo. 

DOÑA LUCÍA: ¡Qué horror! Se volvieron todos comunistas, incluso mis ojos. 

DOÑA LUCÍA comienza a buscar con sus manos a AUGUSTO, le saca un ojo y se lo  pone. 

DOÑA LUCÍA: Con este me basta. 

AUGUSTO: ¡Lucía! ¡Devuélveme mi ojo! 

SATANÁS: Se te acabo el tiempo. Nos vamos al infierno, de vuelta. Viniste por lana y  saliste trasquilado.  

AUGUSTO: No, por favor. No quiero ir.

SATANÁS: Ya, ya, ya. Te vas sin pena ni gloria. Acá no eres el protagonista.  AUGUSTO: Pero, pero yo… 

DOÑA LUCÍA: Eso, lléveselo. Yo lo apoyo a usted, su… su… majestad. 

AUGUSTO comienza a hundirse en el suelo. DOÑA LUCIA se acerca a AUGUSTO y le  roba el otro ojo. 

AUGUSTO: ¡Vieja de mierda! ¡Devuélveme mis ojos!…  

AUGUSTO Desaparece. 

DOÑA LUCÍA: Bueno, ahora que estamos solos. (Mira a OMOPLATO) Mi amor,  deberías enterrar ese hueso por ahí, para que después lo encuentren los perros y se lo  coman.  

SATANÁS: No. Esos huesos se quedan. 

DOÑA LUCÍA: ¿Pero este sueño no es mío? 

SATANÁS: Sí, pero de tu inconsciente. Es una pesadilla. A propósito, estamos casi  acabando. Estoy acabando.  

DOÑA LUCÍA: Si tengo que poner la cara, pongo la cara. Como mujer que soy, estoy  dispuesta a recibir todo el jarabe esencial, de un señor tan importante como Don  Satanás. Soy esposa y amante, al mismo tiempo. Sin perder la decencia. ¡Jamás! SATANÁS:: Me refiero a que esta historia está terminando. 

DOÑA LUCÍA: ¿Me llevarás contigo? ¿Viniste por mí? 

SATANÁS: Cambio de planes. No te llevaré conmigo. No, por el momento. Seguirás  viva por muchos años, hasta que te descompongas y termines de podrirte  completamente por dentro. El sufrimiento ira en aumento progresivamente. Nadie se  dará cuenta, más que tú. Ese es tu castigo. Tu propio castigo. Soñarás conmigo cada  noche, porque tu inconsciente así lo quiere. 

DOÑA LUCÍA: ¡Qué horror! Creo que… 

DOÑA LUCÍA se desmaya en la cama. 

OMÓPLATO: ¿Termino el sueño? ¿Por qué sigo acá? 

SATANÁS: Todavía no. Te tengo una sorpresa. 

OMÓPLATO: No quiero sorpresas. Ya todo ha terminado. Por lo que veo, algo de  justicia podemos tener, aunque sea en la mente de los otros. Aunque sea  invisible para la humanidad. Ya no queda nada más que volver a la tierra y descansar  para siempre. Descansar en paz. No lo sé.  

Bajan un par de alas que se posan en OMÓPLATO.

OMÓPLATO: ¿Por qué me has puesto alas? Yo no creo en ángeles. SATANÁS: No importa. Este no es tu sueño. Este es un sueño, dentro de un sueño,  dentro de un sueño. Yo controlo uno de ellos y otro me controla a mí. Yo elijo darte la  posibilidad de volar. No quiero escucharte más; solo quiero verte volar. Cambio y  fuera.  

OMÓPLATO comienza lentamente a elevarse. 

OMÓPLATO: ¿Hacia donde voy? 

SATANÁS: No lo sé. Ese ya no es mi sueño, ni el de la vieja. Es tuyo. No sabemos  nada.  

OMÓPLATO: Me siento bien. ¡Bienvenida la aventura! ¡Cambio y fuera, por un rato!  ¡Por lo que queda! ¡Salud!  

OMÓPLATO se eleva hasta desaparecer. SATANÁS sale. Comienza a temblar. DOÑA  LUCÍA despierta. Los dos guardias, la acompañan al lado de la cama.  

GUARDAESPALDAS 1: Mi doña, ¿está bien? 

GUARDAESPALDAS 2: Mi ama, ¿se encuentra en buen estado? 

DOÑA LUCÍA: ¿Qué sucedió? 

GUARDAESPALDAS 1: Se quedó dormida y se puso a gritar. 

GUARDAESPALDAS 2: Justo veníamos de vuelta y la escuchamos. DOÑA LUCÍA: Dios mío, todo fue un sueño. Un terrible sueño. 

GUARDAESPALDAS 1: ¿Necesita algo? 

GUARDAESPALDAS 2: La podemos llevar en brazos al auto. 

DOÑA LUCÍA: Sí, eso quiero. Me duele todo. 

GUARDAESPALDAS 1: ¿Quiere que cancele el tea five o`clock con sus amigas? DOÑA LUCÍA: No, por nada en el mundo. 

GUARDAESPALDAS 2: ¿Está segura? No le veo muy buena cara. 

DOÑA LUCÍA: Oh my god! Creo que tendré que comenzar a rezar más fuerte. Quiero  mi rosario. Presiento que desde hoy las cosas no serán como antes.  

AUGUSTO aparece desde el suelo, al fondo. OMÓPLATO baja su vuelo y se sostiene  por encima de LUCÍA. Aparecen las piernas de SATANÁS. 

AUGUSTO, OMÓPLATO y SATANÁS: ¡No! ¡Nada volverá a ser lo mismo! ¡Los sueños  emergen a la conciencia y la conciencia en tu esqueleto se queda! ¡Vieja de mierda! 

DOÑA LUCÍA se desmaya y GUARDAESPALDAS 1 con GUARDAESPALDAS 2 la toman  en brazos y se la llevan.