Una fiesta muy elegante. El espacio está lleno de muebles ondulantes con formas zigzagueantes. Hay una alfombra marrón que tiene vida propia y se mueve de un lado para el otro. Vemos muchas aceitunas negras vestidas elegantemente. Tienen brazos y piernas y usan anteojos de sol de diferentes colores. Entre las aceitunas está Presiliana, la anfitriona de la fiesta.
Presiliana: Jajaja. Jejejej. Jijijiiji. Jojojojo
De golpe, pasa el mozo y le ofrece un Martini y ella acepta gustosa. Observa su Martini y se lo toma de un sorbo, cuando está por comerse la aceituna, esta se le cae y empieza a rodar por el lugar. Presiliana, sale a correrla y se resbala con la alfombra. La alfombra ahora se convierte en un mar con muchas olas. Presiliana está en el medio del mar intentando atrapar a su aceituna que se pierde entre las olas. Ella se desespera porque no sabe nadar. Aparece la imagen fantasmal de su padre aceituna diciéndole
Padre: Una buena aceituna debe saber nadar. Si no lo logras, serás una inútil.
Presiliana, en el medio del mar, llora desconsoladamente. Ahora está sola sin su Martini, y sin su aceituna pícara. Comienza a llorar tanto que el mar empieza a rebalsar. Crece y crece con sus lágrimas. De tanta altura que adquiere por su llanto, ve a lo lejos ve una isla. Comienza a avanzar con fuerza y con sus pocos conocimientos de nado, llega hasta la isla. Ahí se encuentra con un batallón de aceitunas verdes muy pequeñas
Aceitunas verdes pequeñas: shuru buru shuru sshhh buru shuuu buruu Presiliana: Acá llegué yo. Presiliana. Silencio pequeñas.
Las aceitunas verdes empiezan a acercarse a ella amenazadoramente. Saltan y al caer se multiplican. Cada vez hay más. Siguen multiplicándose hasta llegar a ser un montón. Decenas de mini aceitunas verdes intentan atacar a Presiliana. Ella avanza temerosa tratando de recordar las clases de yudo de su padre. Aparece la imagen fantasmal del padre
Padre: Debes aprender Yudo para tener una buena vida.
Presiliana intenta ir a abrazar a su padre, pero cuando está llegando, este desaparece. Ella comienza a correr hacia el batallón de aceitunas pequeñas verdes y cuando está por llegar hacia ellas. Comienza todo a ralentarse, cámara lenta.
Presiliana: Maaaaaaaal….diiiiiiiiii…..taaaaaaaaaaaaas.
Presiliana se cae y aparece misteriosamente dentro de de una copa de Martini. La vemos a ella flotando en una copa gigante y ella pequeña. La copa de Martini gigante es tomada por una mano gigante también. Luego aparece un brazo gigante, luego un torso gigante y al final vemos que aparece una cabeza gigante. Es la cara, torso, manos y Martini de un señor llamado De La Rua. Lo vemos al gigante con su copa gigante, corriendo desesperado. Ya casi no vemos a Presiliana que está atrapada en el líquido del señor. Lo vemos a él corriendo hacia un helicóptero gigante. Todo cada vez es más gigante. Vemos como se mete en el helicóptero con su Martini y cuando está por salir se toma su Martini. Deja a Presiliana afuera de su gigante boca y la agarra y la tira por la ventana. En ese momento todo cambia de espacio y vemos a Presiliana con su padre quién esta vestido de oso y se la aparece fantasmalmente. Está cantando.
Padre: Tengo el alma en pedazos, ya no aguanto esta pena. Tanto tiempo sin verte, es como una condena. Es tan bonito tener tu cariño. Yo no soy nada si no estoy contigo…*
Presiliana comienza a cantar con su padre la canción. Aparece una bola de boliche giratoria y unos micrófonos. Canten cada vez más fuerte.
Apagón