Un bolígrafo se convierte en un Ferrari. 

Fiesta sobre ruedas humeantes, destellos de luz y de color. 

Manos reales conducen hacia el cielo estrellado. 

Estrellado. 

Choque en la oscura autopista de la inmensidad. 

El rey mutante, manchado de oscuridad celeste sale de los fierros retorcidos. Cambia sus anillos reales por otro bolígrafo-transportador. 

Una autopista llena, autos contaminantes impiden el tránsito. 

Lentamente avanzan a un puente sin terminar, salto en serie al precipicio.

…………………………………………………………………………… 

Un real cuerpo inerte. 

Pierna que tira del cuerpo que no responde. 

Un ejército de mosquitos con quepis le deposita en una banda transportadora. Sonido de cuchillos y hachas. 

FÉMUR: Por fin me libro de esta partida de incompetentes. Adiós cuerpo decadente,  adiós pequeñeces. No más soportar tus órdenes, incapaz. 

…………………………………………… 

De una montaña de huesos humanos, Fémur sobresale, avanza a tropezones, se  desliza, se hunde.  

FÉMUR: Qué liviano me siento……. Apártense copias tristes, si no pudieron conmigo  músculos, ni tendones y hasta un cerebro. Pues menos podrán ustedes.  

Al llegar a la cima mira a su alrededor, localiza lo que busca. 

FÉMUR: Yaaaaa caaasssiii, a ver para dónde voy? Ah, sí, encontré mi castillo. Detiene a una sacerdotisa. 

FÉMUR: Hey, tú! Mujer. Llévame de inmediato a mis aposentos. 

Ella le guarda en una bolsa negra. 

FÉMUR: Así es protégeme de la chusma, no quiero contaminarme. 

Juntos se dirigen al templo verde, hecho de barro y excremento. Lugar vigilado por  muñecos de plástico, antiguos superhéroes y por moscos vestidos de policías. 

FÉMUR: Pero qué bien; con vigilancia privada…. Jejeje y pública también. Me encanta. 

En la torre más alta del templo se observa un podio adornado de billetes y un busto  de oro del “Gran Mosco”. 

FÉMUR: Esto es lo que me merezco un castillo completo…..Pero ¿Mosco? exijo que  inmediatamente cambien ese nombre por el mío F É M U R, es una orden!! 

La Sacerdotisa envuelve bien al hueso para callar sus palabras.  

Una fila de erráticos mutantes espera para poder entrar. Cuentan monedas, esculcan  en sus ropas juntando la cantidad de dinero que puedan. 

La Sacerdotisa camina hacia el inicio de la fila. Hace una venia ante el gran Mosco, le  enseña la bolsa, los guardias le permiten ingresar. 

………………………………………………………………………………………………. 

Atmosferas de humo, auroras boreales se trazan en el techo del templo. La Sacerdotisa se levanta en el púlpito, pone la bolsa sobre una mesa, levanta a  Fémur, el público expectante ovaciona. 

FÉMUR: Buenas tardes seres inferiores del submundo, voy a concederles, así sea por  una única vez el placer de mi presencia, yo que me liberé y al igual que otros dioses no  dependo de nadie. Vengo a predicarles mi fe.  

SACERDOTIZA: 

Serás elegido 

Para mantener en vilo 

El contacto eterno 

Y desconocido

Tu vida trasciende 

En el humo inerte 

Que abraza 

Que tiñe 

La tristeza y muerte 

En fiesta que dura 

Lo que tenga el cliente 

La Sacerdotisa hace sobre Fémur incisiones, surcos tatuados en su blancura. El  producto de la talla son esquirlas que van cayendo sobre un Ferrari emanador de  auroras boreales.  

Destellos! 

Vapores concentrados.  

FÉMUR: Sean testigos de mi metamorfosis, milagro consumado. 

Voz percutiva. Poder obtenido.  

Cantos que repican en la garganta de la mentora, conjuro sagrado y transformador.  Ecos de humos plásticos. Fiesta desquiciada. 

Atmósferas que multiplican a Fémur.  

Extremidades mutantes le brindan en su nombre, choques de autos. 

Olfatos de aspiradora agotan el humo, desvanecen la cortina fantástica. Develando horror y pobreza. 

FÉMUR: (a La Sacerdotisa) Haz de nuevo tu magia!! Es una orden!! 

La Sacerdotisa trabaja sobre FÉMUR hasta hacerle polvo. 

Éxtasis y psicodelia estallan al compás. 

Olfatos mutantes más grandes y más potentes.  

Autos que vuelven a escribir. Bolígrafos que pintan sobre las paredes hambre y  miseria. 

………………………………………………………………………………………………..

La muerte baila con “el Gran Mosco” sobre una montaña de huesos.  De una bolsita reparten autos de juguete a quienes les observan. 

FIN.