Gran casa antigua en demolición, noche sin luna, oscura y nublada. En la madrugada de verano los  grillos cantan entre los pastos que crecen sobre escombros. Un cartel que dice: «Próximamente, gran emprendimiento unidades uno, dos y tres ambientes desde 35 m2 con amenities» se balancea  con el viento cálido. La construcción ya no tiene techos, en lo que era el patio central hay una  fuente, plantas secas y un par de columnas de la ex galería en pie. Una sombra de silueta humana  se desliza furtivamente en las paredes, las recorre lenta y fluidamente, se pierde en el interior de la  

casa. Comienza a escucharse de fondo la melodía en guitarra del tango «Nada».  (https://www.youtube.com/watch?v=pHWgicY0S5w). 

La sombra de una mujer con vestido, mira alrededor y se pierde en el interior de la casa, aparecen  puertas, ventanas, el techo de la galería y sus columnas, la fuente con agua rejuvenece, se repara  el piso, el jardín reverdece, aves visitan el patio y cantan, el rosal florece, la silueta de mujer abre  una ventana y por la puerta aparece la sombra furtiva de un hombre, se encuentran con la mirada,  se detienen un momento y ella sale a su encuentro. Se abrazan y besan, el viento cálido aumenta y  levanta una espesa polvareda de escombros, ellos continúan abrazándose hasta perderse en la  nube de polvo. 

Por Valeria Bruno

@valebruno._