El escenario es un acuario lleno de agua; lo divide exactamente por el medio un muro que llega hasta la mitad de la altura. Del costado derecho una mano derecha y del izquierdo una mano izquierda. Ambas fuertes y masculinas. Mientras una está agazapada, la otra se levanta buscando un blanco, apuntando con el dedo medio haciendo “pistola”. Luego la otra. La acción se repite aumentando la velocidad hasta que se encuentran frente a frente. Cierran el puño y cuentan un, dos, tres para hacer el juego de piedra papel o tijera. Cuando abren nuevamente, la mano izquierda se transforma en piedra y la derecha en una hoja de papel. La piedra cae directo al fondo mientras la hoja en blanco flota lentamente hacia arriba. Pausa.

La roca rueda en dirección al muro, al llegar a este, continúa girando en el mismo punto hasta que logra avanzar sobre el costado del muro, pero muy lentamente. La hoja, entonces, nada hacia su espacio con gran dificultad y casi sin avanzar. A la roca le cuesta mantenerse y cae, para iniciar el ascenso nuevamente. La hoja casi no ha avanzado. La roca sube muy lentamente, la hoja nada sin resultado. Tardan enormemente en llegar a: la roca hasta el borde del muro, donde queda tambaleante y la hoja a unos centímetros de la roca para lograr posar una punta sobre el muro. Pausa breve.

El muro se desploma desastrosamente de modo que la roca cae sobre la hoja y van juntos al fondo. Se levanta la arena del fondo. La arena es naranja y pronto toda el agua es naranja. Salen numerosas burbujas. El agua se convierte en gelatina color naranja. Algunas burbujas quedan suspendidas. En ellas, otras manos haciendo formas de boca empiezan a comer la gelatina haciéndose camino mientras tragan. Se forman surcos que no se cruzan unos con otros hasta formar una cuadrícula exacta. Las manos eructan al unísono. Las manos ejecutan un coro de eructos épico. Silencio. Pausa.

Una mano, ansiosa, cruza su frontera hacia el espacio de otra, al encontrarse hacen la cuenta de –un –dos -tres que las convierte en piedra o papel. Siempre cae la piedra sobre el papel. Las otras manos, una a una comen y se encuentran con otra mano con el mismo desenlace. Finalmente el acuario queda despojado de la gelatina y su fondo lleno de piedras sobre papel. Pausa breve. Brisa, las esquinas de los papeles vibran. Pausa.

Una de las piedras rueda. Poco a poco el papel que pisaba se va liberando e inicia un flote lento impulsado por el aire. Cuando falta apenas un poco por liberarse, otra piedra un poco más grande, golpea a la piedra que se movía para hacerla rodar hasta su lugar anterior. . Brisa, las esquinas de los papeles vibran. Pausa breve

La parte superior del acuario se ilumina rojiza. Caen lentamente pequeños paracaídas incendiados en la parte inferior. Al llegar al fondo encienden las hojas de papel atrapadas bajo las piedras. El fuego crece hasta convertirse en una gran llamarada. Las piedras van tornándose rojas, hasta que una a una se quiebran primero, luego se desintegra en polvo. Llueve.

El fuego se apaga. Todo es humo. La lluvia arrecia. El humo es desplazado por el agua que va llenando el acuario nuevamente, hasta quedar repleto de un líquido negro, brillante y espeso. Pausa.

Un ojo aparece en el horizonte. Es la proyección de un primer plano del ojo de una diva en una película de cine mudo. Tiene un parpadeo coqueto y mucha pestañina. Su desplazamiento dibuja espirales. Cuando se acerca a los bordes del acuario desacelera y mira con detalle los bordes para luego lanzarse velozmente a otro costado con osadas curvas. La maniobra se repite un par de veces más. Aparece otro ojo idéntico con igual comportamiento. Luego otro, y otro, y otro. Hasta que ya no tienen espacio para moverse y quedan perfectamente ordenados en filas y columnas, solo pudiendo ver a quien tiene arriba, abajo, derecha o izquierda, pero inmóviles. Los ojos se miran mientras envejecen. Se descascaran hasta desaparecer. Queda solo el acuario con el líquido negro y espeso. Oleaje.

Una mano aparece sorpresivamente dentro del líquido y estampa su palma en la pared frontal del acuario. Golpea ansiosa. Otra mano la agarra y la hace desaparecer por un costado. Otra mano golpea con el dorso del puño. La hacen desaparecer también. Dos manos aparecen y golpean el vidrio. La desaparecen. Luego cuatro, desaparecen. Son manos de múltiples edades y múltiples colores de piel. La lucha se multiplica, y son cada vez más manos que golpean el vidrio.

Cuando una es desaparecida, vienen otras. Se multiplican. Golpean y golpean. FIN.

Fin.