Un Alma en Pena lleva a la espalda un ataúd-museo. Al compas de su andar lastimero, busca la forma liberarse del yugo que le oprime, que le pesa. En la penumbra se descarga, se recuesta. Sueño reparador de la muerte.
El ataúd-museo se abre. Luz desbordada que permite leer en una de sus paredes:
“LA PIEZA DEL MES: El cráneo del asesino conocido como El Dr. Russi. 1851. Museo Nacional de Colombia”
Las letras se desfiguran, se revuelven, se llenan de colores, colores frutales, verduras que dibujan un mercado del siglo XIX.
Una mujer entrada en años vestida con un faldón pesado se mueve con habilidad por el bullicio del mercado. Un niño la persigue por el laberinto de colores.
RAIMUNDO RUSSI NIÑO: Espéreme tía que va muy rápido!!
TÍA: Apúrese Raimundo que tengo afán.
La mujer continúa su ronda. Los tomates le abren camino, las naranjas le sonríen. Atrás, Raimundo intenta imitar sus pasos, sin querer aplasta un tomate tiñendo el piso de un rojo ácido. El camino claro del faldón ahora es angosto y confuso.
La venganza tomatera se atraviesa en su camino. Raimundo cae. Las manos ancianas de la tía lo toman de gancho para ayudarle a andar. Pero sus pequeños pies se confunden, se arrastran.
Continúan, la compra de verduras. Envueltos libidinosos se deshojan a la vista del niño. Le distraen. Al levantar la mirada ya no está la tía. Con pasos torpes y lentos intenta buscarla.
Raimundo entra a la bóveda interior del mercado. Un cambio súbito de color le alerta, blanco y negro que contrastan con el exterior multicolor.
RUSSI NIÑO Y EL ALMA EN PENA:(En coro) Es un sueño, es un sueño. Tranquilo!!
Envuelto: comida a base de masa maíz que se cocina al interior de hojas de la mazorca (choclo).
A lo lejos ve a la tía, que al igual que el mercado respira y se mueve a toda velocidad. Las hierbas aromáticas desfallecen, yuyos rituales que cantan en coro la muerte. Una montaña de ollas de barro tiembla, se estremece.
El niño en su tiempo ralentizado alcanza con dificultad el faldón familiar, cálido, querido. Abrazo desesperado que le retorna al tiempo del mundo, la tía le recrimina la torpeza.
TÍA: ¿Qué te habías hecho? Te estaba esperando, tenemos muchas cosas que hacer!!!
RUSSI NIÑO: Perdón, Tía.
TÍA: Mira lo que compré (señalando el canasto).
Una gallina más grande de lo normal salta estrepitosa. Sus patas son ñoquitos deformes con los dedos incompletos. Se mueven rápidamente. Una soga en el pescuezo sin plumas le impide huir.
RUSSI NIÑO: ¿vas a hacerme la brujería de la buena suerte?
La gran gallina crucificada cacarea sin parar. Sangre de ave que inunda sus pies. TÍA: Que va mijo. Es pal’ el sancocho que vamos a cocinar!!!
Un suspiro de gallina vuelve a vestirle de plumas. La Tía se sube al lomo del ave y se va volando.
Russi camina hacia la montaña, hipnotizado por el sonido del agua busca la rivera. Al hallarla, salta y trepa rio arriba. Se detienen al llegar a lo alto de una cascada, la observa. Extiende sus brazos y se lanza al agua cristalina. Peces de letras revolotean ante la nueva presencia, cuerpo que se pierde entre el cardumen.
RUSSI brasea para alcanzar la superficie. Rocas de papa y ramas de yuca le impiden el ascenso. Un cucharon de palo le ayuda a subir. Hasta que sale del agua y se descubre abandonando una olla de barro humeante.
Porque ya no es rio.
Es Sancocho.
Sanchocho: sopa elaborada con gallina, papa y yuca.
El Alma en Pena se despierta estremecida, temblorosa cierra la sala de “La Pieza del Mes” y abre otra
– “El Juzgado”-.
ALMA EN PENA: Es el año de 1850, Bogotá, Colombia. Tal como en un juego de parqués a veces estas en la cárcel o a veces estas en seguro, te comen o te vas al cielo.
El jefe de policía de Bogotá lleva a la cintura una jaula con una personita dentro, un artesano de ruana cuyos grititos son inaudibles. El Gigante se sienta en su escritorio y pone la jaula sobre este.
Una pequeña mujer, entra a la sala, se pone de puntas, revoloteando su ruana, salta, grita con vocecita de insecto ininteligible, pide ser atendida.
No hay respuesta.
Una sotana gigante irrumpe en el juzgado, casi pasando por encima de la pequeña mujer.
SACERDOTE: Exijo justicia!! Ayer entraron a la catedral y nos han robado!!, Nos amordazaron comieron, bebieron de lo nuestro; se han burlado de nosotros. La gente de bien de Santa Fe no puede seguir a merced de una partida de herejes bandoleros. Este ya es el tercer robo que sufre la aristocracia santafereña en lo que va de este año. ¿Acaso es usted la ley? Le exijo que lo demuestre.
Detrás del escritorio le responden.
JEFE DE POLCIA: Tranquilícese, de inmediato le atenderá el jefe de policía.
Una puerta se abre para el clérigo, que refunfuña. La pequeña mujer insiste, grita, manotea.
Un Gigante vestido de bayetón, sombrero de fieltro y varita en la mano (el Dr. Russi) se agacha para escucharla, saca un pergamino en el que escribe el nombre de la mujer. Letra a letra la pequeña empieza a crecer. Su voz, ahora acorde al nuevo tamaño se oye claramente.
Ruana: prenda de vestir típica del altiplano Cundiboyacense colombiano, su forma es un cuadrado con una ranura en la mitad por donde se mete la cabeza .
MUJER: Doctor!!! Mi marido es inocente!!! Sólo porque no quiso venderles los canastos al mal precio que le querían pagar, lo acusaron de robo. Revíselo y verá que no tiene ni un quinto en el bolsillo.
El hombre del escritorio saca al campesino de la jaula, lo agarra de un pie y lo sacude, cae tierra, sudor, hambre.
La mujer toma a su marido, lo pone en el piso. El Alma en Pena guarda el pergamino y la mujer retorna a su pequeñez.
ALMA EN PENA: JAJAJA es que el que no lee no es como el que no ve y termina comprando lo que no estaba encargando, pero éste triunfo hay que celebrarlo!!! Por lo menos una guabina me escucho!!
Busca en el museo hasta que encuentra la sala de música, ritmos antiguos que rememoran la fiesta, el Alma en Pena baila.
ALMA EN PENA: Es que el bambuco es lo mío sobre todo si es al calor de una buena Chicha, de esas con unos cuantos siglos de fermento.
Baile embriagador.
Una vieja chichería: se pueden ver sillas, mesas, una vitrina de madera, ollas de barro y totumas.
ALMA EN PENA: La Chichería de Rosa, amaba emborracharme aquí.
El Dr. Russi, entra a la chichería. Al ritmo de la música saca unos papeles del maletín y se los da a la mujer que atiende. Bailan a la distancia.
MANUEL FERRO (cerrajero de la cuidad): Doctor que alegría tenerlo por acá, venga y nos tomamos una.
RUSSI: Esta bien Manuel, pero no tengo mucho tiempo.
MANUEL FERRO: Usted siéntese no más, aprovécheme que estoy contento. Rosa! Dos pa´ esta mesa.
Bambuco: ritmo tradicional del altiplano Cundiboyacense.
Chicha: Bebida fermentada a base de maíz.
La embriaguez hierve. Las totumas bailan al ritmo de los bambucos hasta que una se cae de la mesa.
RUSSI: Gracias Manuel pero debo irme, Rosita luego vengo, cuando tenga tiempo para leer juntos el contrato.
MANUEL FERRO: Como diga doctor (al irse Russi). Pobre leguleyo, y usted que va a firmar nada Rosita si pa´ vender chicha no se necesitan contratos, sírvame otra ronda más bien!!
Tres hombres de ruana (La Cuadrilla del Molino del Cubo) se sientan con el borracho.
MANUEL FERRO: Los estaba esperando (Les entrega una llave). Ya saben el precio, el martes espero mi paga o voy a tener que abrir la boca.
Un puño golpea la mesa. La Sala- Chichería se cierra.
La Cuadrilla del Molino del Cubo se lanza sobre el ataúd museo, El Alma en Pena intenta detenerlos pero estos lo reducen, y abren otra sala.
Una casona elegante. Frente al portal un hombre de La Cuadrilla se saca la ruana descubriendo su pecho-cerradura. Se mete la llave, que le produce una reducción de tamaño al accionar el mecanismo.
El pequeño pillo hace acrobacias frente a la cerradura de la casona que le mira curioso. Cuando el acróbata se acerca se cierra. Negociación y conquista. Como última recurso el pequeño hombre le muestra el pecho cerradura.
El ojo de la cerradura esta desorbitado, se expande, se achica y finalmente cede. El ladroncillo se introduce por el hueco de la cerradura que guiña al sentirlo.
Risas, aullidos y la puerta se abre.
El Alma en Pena se libera. Salta sobre el ataúd museo. Cierra la sala de la casona. Grita desesperado.
ALMA EN PENA: fueron ellos, fueron ellos!!
Totuma: Vasija que se hace con la calabaza disecada del totumo.
La Cuadrilla ahora cargados con el botín, vuelve a atacar. El Alma en Pena huye.
Tres totumas de chicha son bebidas nerviosamente, brindan entre ellas, se ríen.
Una cuarta es servida, tiene espuma y humea tiembla al otro lado de la mesa. VOZ DEL CERRAJERO: Les juro que no he hablado con nadie! Lo juro!!
Las tres totumas empujan a la cuarta al borde de la mesa, una persecución. Un cuchillo brilla.
VOZ EN OFF DEL CERRAJERO: Doctor Russi me matan!! Me matan, me mata…. Doctor Russi!!
La totuma cae. Se derrama.
Vermífugo embriagante que lo invade todo.
Una casa vieja y humilde. Sobre ella caen gotas de chicha. El doctor Russi entra a la casa, al percibir la lluvia embriagadora corre a limpiarse. Miradas chismosas, Murmullos.
VOCES DE MULTITUD: Fue el, él lo mató.
El Alma en Pena limpia el ataúd museo, pone un bambuco para callar las voces. Abre una sala más en la que se ve un canasto.
Tejido de esperanzas artesanas, celda cálida para un abogado pobre. Mientras remienda su capa elegante pero vieja. Puntada a puntada se evade de los murmullos que rondan su cabeza.
ALMA EN PENA: Escapa tonto!! La justicia no existe!!
El preso saca un puñado de hojas escribe concentrado. Letras que se ordenan en la proyección de los barrotes. Renglones infames del presidio.
-Reimundo Russi abogado de Santa fe, ciudadano de bien-
-INOCENTE-
-INOCENTE
La angustia cadavérica va en aumento.
ALMA EN PENA: Te lo aseguro no van a creerte, necesitan tu sangre para adoctrinar!! Cúlpalos a ellos, señala a otros.
La mano escribiente tiembla, duda. Russi niega con la cabeza. Las palabras escritas emprenden vuelo. Russi intenta asirlas pero estas juegan con él. Danza infame del condenado.
-INOCENTE-
-INOCENTE
Palabras que se elevan abandonando la celda, primero una luego la otra. Russi les ve alejarse desconsolado. Y en un salto desesperado por alcanzarlas llega una altura inusual.
ALMA EN PENA: La muerte por la propia mano es más justa. No es suicidio es libertad. Libérame de una eternidad de explicaciones.
RUSSI:( gritando) Noooo!
Sonido de balas, la cabeza de Russi cae. El Alma en Pena levanta el cuerpo, le instala otra cabeza replica de su cráneo fantasmal, lo acomoda en el duro catre, lo consuela, lo arropa.
El alma en pena cierra el ataúd- museo, se lo hecha a la espalda, se va gimiendo. ALMA EN PENA: Inocente, inocente, inocente.
FIN