La mujer: ¿Dime cuándo pasará? 

A la mujer le falta una pierna, el dedo medio de la mano derecha está torcido y  desde esa torcedura se proyecta un reguero de pólvora. Lentamente consume su  dedo, la mujer le sopla, se detiene. 

La mujer: ¿Dime cuándo pasará? 

El talón de su único pie comienza a pudrirse, muy lentamente, se abre una antigua  herida

La mujer: llevas mucho tiempo en silencio, por qué no me dices cuando pasará. La mujer se siente débil, respira con dificultad, vemos como se acumula líquido  en sus pulmones, trata de sentarse, le cuesta, intenta sentarse por varios minutos,  logra sentarse, la acumulación de agua en sus pulmones cesa. 

La mujer: vas siguiendo a todos…sé que te gusta llevarte a los más jóvenes,  entiendo. Sólo dime cuando pasará. 

El rostro de la mujer se marchita con velocidad, lleva su mano a la frente, el  rostro deja de marchitarse, se marchita ahora su mano. La mujer se retuerce. 

La mujer: entra por mi pecho, hazlo rápido. En el cuerpo de la mujer proyecciones que parten de su talón, las raíces del  tamarugo suben por su rodilla, caderas, abdomen, llegan a su pecho, la  penetran…una flor de cactus aparece tímidamente… desaparecen todos sus  pesares. La mujer se recuesta tranquila, último suspiro.