UNA AUTOBIOGRAFÍA VEGETAL Y MUSICAL.
RODRIGO MARCÓ DEL PONT
El papá es una calabaza, con anteojos de berenjena, barba de escarola y una pipa de apio. La mamá es una papaya, con ojos de menta, pelo de brócoli y boca de fresa, como la princesa del poema. La mamá está embarazada. El hermano es una pera chica con ojos de almendras y pelo de choclo. El doctor batata abre la panza de la papaya y saca cuidadosamente al bebé, una ciruela roja y jugosa, sin pelo y con ojos de nuez y boca de cebolla asombrada. La calabaza está contenta. La pera revolotea alrededor.
Papaya: (Canta al bebé ciruela mientras lo acuna y lo acurruca): «muñequito lindo, con dientes de perlas, labios de rubí».
De repente un gran terremoto lo sacude todo. Las frutas pierden algunos atributos. Hay quien pierde un ojo, quien pierde una boca, quien pierde una pipa, quien pierde una nariz. Todos pierden algo. Las frutas corren, se esconden, tiemblan bajo la servilleta del frutero. La calabaza arma una pequeña valija con una hoja de lechuga, pone sus pertenencias, algunas semillas, ramitas, flores y se va en un avión que es una gigantesca sandía. La ciruela pequeña llora desconsolada. La papaya habla susurrando y la pera pregunta por qué habla tan bajo. La sandía vuelve del lugar lejano y ahora la papaya, la pera y la ciruela, atiborrados de maletas vegetales, de máquinas de escribir vegetales y de ropas superpuestas vegetales suben a la sandía. Se ajustan los cinturones y emprenden el vuelo. Cuando llegan la ciruela chica piensa que quiere seguir a Los Angeles. Aterrizan. La calabaza espera a la comitiva frutal con un sombrero hecho con hojas de maguey. Baila un danzón de bienvenida con la papaya. Se abrazan, ríen, lloran contentos.
Pera: ¿Dónde estamos?
Ciruela (hablando por primera vez y en perfecto mexicano): «¿Pus que dónde estamos? Pus en México güey!”
La pera ríe y danza haciendo pasos de artes marciales.
Calabaza (pregunta algo en un susurro inaudible al oído de la papaya): bzzz? Papaya: vivo
Calabaza (susurrando): bzzz? Papaya: Muerto
Calabaza (susurrando): Bzzz? Papaya: Vivo
Calabaza (susurrando): bzzzz bzzz Papaya: no se sabe
Calabaza (susurrando): bzzz bz Papaya: muerto
Calabaza (susurrando): bzz? Papaya: vivo
Calabaza (susurrando): bzz bzz? Papaya: viva
Calabaza (susurrando): bzzz?
Papaya: no se sabe, vivo, muerto, vivo, vivo, vivo, no se sabe, muerto, vivo, vivo, no se sabe.
La ciruela pequeña arma un altar de Día de Muertos, mientras canta un fragmento de una canción
Ciruela (canta):
«Viene la muerte echando rasero, se lleva al joven, también al viejo. La muerte viene echando parejo, no se le escapa ni un pasajero.
Mueren obispos, mueren profetas, mueren vicarios y confesores.
Ya no los curan ni los doctores, ya no les valen las ampolletas.
Mueren cantantes, mueren poetas.
Hacia la tumba vamos marchando. Vamos marchando sin dilación bien remachados en un cajón,
cuatro personas nos van cargando.» 1
Ciruela (orgullosa, muestra su altar): «Como los que hacemos aquí, bien chingones, cuate».
Pone flores aquí y allá, pone hojas, también las semillas del padre.
La calabaza canta Adiós Pampa mía y baila tango con la papaya.
La ciruela en la escuela. Sus compañeros son tejocotes, nances, guayabas chicas, limones verdes. La maestra es una guanábana guapa. 2
Tejocote (a la ciruela): «¿Pus que sientes cuando cantas el himno? Ciruela: «¿Pus qué siento? Pus nada!».
1 Fragmentos de «Viene la muerte echando rasero», canción mexicana popular.
2 Pueden ser otras frutas, pero tienen que parecer «exóticas» a los ojos de los espectadores. Mejor si son frutas típicas que se consumen en México y que no hay en otros lugares.
La maestra pone un poco de tierra en la mesa y con una ramita hace un dibujo de un arbol, un hombre sentado al lado y una mujer llorando de pie y explica:
Maestra Guanábana: «Eso se conoce como la noche triste». Se pone a cantar a viva voz:
«Oh Maldiciooooon de Maliiinche
enfermedaaaad del presente 3
cuándo harás libre a mi genteeee»…
La calabaza saca un diario medio arrugado y lee: «10 de diciembre de 1983. Júbilo. Asunción. Democracia. Para la vida, la justicia y la libertad». La calabaza y la ciruela suben en el avión de sandía.
Calabaza (contenta): Vamos, vamos, rápido, que hay que volver. Ciruela (pensativa): ¿Volver?
Pera (protestando): Irnos!
Papaya: Volver e irnos.
La sandía emprende vuelo con la calabaza y la ciruela atadas con cinturones vegetales. La pera y la papaya saludan diciendo «hasta prontito». Tejocotes, nances, guayabas, limones verdes y la maestra Guanábana saludan diciendo: «Hasta prontito cuate, que seas feliz, buena vida y ahí nos vidrios güey».
La calabaza canta mientras viajan en avión:
«Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno.
Son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos
hondas horas de dolor».4
La ciruela canta:
«Azucarillos de a medio y de a real, para los niños qui queran mercar…
Estas cosas hermosas, por que yo así las ví, ya no están en mi tierra, ya no están más aquí. Hoy mi México es bello, como nunca lo fue, pero cuando era niño tenía mi México
un no se qué…» 5
Aterriza la sandía en tierra argentina. Las luces bajan suavemente.
FIN
3 Fragmento de la canción «La Maldición de Malinche” de Gabino Palomares.
4 Fragmento del tango “Volver” de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera.
5 Fragmento de la canción «Mi México de ayer” de Chava Flores.