Teatro Automático

Personajes 

Un cuerpo humano y su doble  androide. 

Síntesis 

Un ser humano imita un robot  

(androide) que es exactamente su  doble. 

El robot enseña al humano conductas  cotidianas que ha olvidado. 

Dispositivo escénico: 

Se trabajará solo con la silueta de los  personajes y las formas que generen  con otros objetos. (Contraluz) Solo se  trabaja con luz. Desmaterialización.  

Formas puras sin textura. 

El escenario está compuesto por una  serie de paneles con ventanas que se  van abriendo y descubren distintas  situaciones. El orden de aparición es  modificable. 

Robot/androide: paciente, tierno, cauto.  Enseña. 

Humano: impaciente, propenso a  repetir errores. Imita. 

Por momentos los roles se intercambian.  No se define claramente quien es quien.  Lo maquínico se alterna durante toda  la obra.

Ventana 1. 

Se abre una ventana. Un contraluz descubre dos cabezas iguales  enfrentadas. Inmóviles durante unos segundos. Una de ellas  comienza a mover la cabeza hacia el público, de lado a lado en  un ángulo de 90º a un ritmo regular y constante. Lo repite 6 veces,  a la 7ma. la otra cabeza realiza el mismo movimiento. Primero a  destiempo hasta acelerar su ritmo y lograr la sincronía con la otra  cabeza. De repente las cabezas se frenan quedando exactamente  enfrentadas. Se miran fijo sin moverse. Una de las cabezas estira su  cuello. La otra imposibilitada hace un giro de 90º hacia el público,  rápidamente vuelve a mirar a la otra cabeza que estira. La cabeza imposibilitada ahora hace un giro con su cabeza de 360º.  La otra cabeza la mira. 

Ventana 2. 

Tres manos amasan una masa que se amasa sola. Entre ellas  se sostienen mutuamente como marionetas, todas responden  a la manipulación con hilos. Una de ellas es humana pero sus  movimientos se confunden con los de las manos artificiales. La masa  se transforma hasta convertirse en una bola perfecta. 

Ventanas 3.  

Se abren varias ventanas, de ellas se descubren partes de un cuerpo  deconstruido. Un hombro y parte de un pecho, un codo, la parte de  una cadera, un pie de costado. 

Las partes entre sí configuran un cuerpo que se mueve con retraso  pero al unísono, aunque muy incómodo. Producen una danza de  pequeños movimientos coordinados. Simples pero dificultosos, casi  terapéuticos. Recuperación lenta. 

Ventana 4.  

Una ventana corrediza se abre lentamente hasta que descubre un  pie acostado e inmóvil. Sigue su apertura sigilosamente a lo ancho  del escenario. Una pierna larguísima se descubre con una longitud  del largo de la ventana, no se ve donde termina. 

La ventana se cierra rápidamente. 

La ventana corrediza se abre nuevamente hasta que descubre tirada  una mano inmóvil. Sigue su apertura lentamente a lo ancho del  escenario. A medida que se abre, un brazo larguísimo se descubre  con una longitud del largo de la ventana, termina en otra mano que  mueve solo el dedo índice reiterativamente, mientras lo hace genera  un sonido (golpe) con un profundo eco y delay. 

La ventana se cierra lentamente. El sonido continúa hasta no verse  ya luz.

Ventana 5. 

El perfil de una rígida cabeza. Una mano toma de la nariz la cara y  mueve la cabeza para guiarle la mirada. Primero la mano levanta la  mirada, la cabeza responde. Luego la lleva hacia abajo. La cabeza  responde correctamente. Luego intenta llevarla para un costado,  pero la cabeza se resiste. Luego intenta para el otro costado (el  lado del público) pero también se resiste y como un resorte vuelve  a su posición inicial. Comienza una lucha constante entre la mano y  la nariz. La secuencia se repite pero en cada pasada los limites de  quien guía y quien responde se confunden. Ya no es la mano la que  guía la cabeza sino todo lo contrario. 

La cabeza (y su nariz) son las que manipulan la mano. Ventana 6. 

Dos torsos idénticos conversan, sus piernas tienen patas de sillas.  El diálogo es incomprensible, menos para ellos. Cada frase genera  un retraso que se superpone con la voz del interlocutor. El delay se  repite 2 veces. 

Lampidas sunas per tu cale mansis. 

Perdul me consti cale parele. 

Paru. 

Lampiadas vastes pero cunin calem. 

Perdul me consti cale parece. Paru. 

Canstinoles campandres lopez. 

Aniba les caes mentilantes umus 

Paru. 

Paru. 

Nosor calus mendigantis percals. 

Mostri cantis seleven cantingans. 

Calumnis catris tel. 

Mennnnsatis chuls. 

Migares. 

Saluntes. Par nases. 

Desprolaites cantes. 

Solivalid percan solte. 

Novel caito prem. 

Caon soluvio tare. 

Dentris cate onsovio. 

Versalin morante. 

Da par ple. 

Dalo me.

Repiten su diálogo de atrás hacia adelante, pero el delay  desaparece, y ahora no se superponen al hablar. Esperan que el  otro termine para comenzar el siguiente diálogo hasta la última (o  primera) línea. 

Ventana 7. 

Dos pares de piernas paradas comienzan a rozarce sutilmente. El  roce se vuelve cada vez más sexual. Las piernas hacen “petting”,  una práctica sexual que fomenta el roce y las caricias pero sin  penetración. 

El momento del acto sexual logra su clímax cuando las piernas  logran excitarse mucho cuando casi ni se tocan. Buscan recovecos  donde acoplarse hasta llegar a un centímetro de distancia. Cuando terminan quedan inmóviles en el lugar que quedaron. 

Ventana 8. 

Dos torsos humanos idénticos tratan de moverse dificultosamente.  Se mueven maquínicamente poniendo énfasis en sus articulaciones  como si fueran engranajes. Tratan de realizar giros imposibles  que el cuerpo no puede dar para demostrar lo inútil. El cuerpo  humano es así puesto a prueba como maquinaria obsoleta desde su  concepción biológica. 

Los movimientos son repetitivos y siempre terminan su secuencia  con una nueva consigna para demostrar su propia inutilidad. 

Ventana 9. 

Una cabeza de perfil. 

Una mano ingresa y apoya sobre la cabeza su palma. Empuja  hacia abajo aplastando la cabeza que se descubre de arcilla,  convirtiéndola en una bola amorfa.  

Terminada la práctica, la mano se retira y de la masa sale humo.

Ventana 10. 

Dos cuerpos idénticos se miran. Comienzan a inspeccionarse  sutilmente. Se masajean de manera terapéutica. Se tocan definidos  puntos del cuerpo, como botones que van accionado. Uno de ellos es un cuerpo humano, el otro es una réplica inerte  manipulada. Pero esta sensación tan clara al principio se torna en  duda hacia el final de la secuencia. 

Finalmente el humano posa su mano en su frente y se retira de  escena, dejando solo el cuerpo inerte y sin sentido.