Emilia Lara Izquierdo
Sentados en un bus viaja un hombre y una mujer de aproximadamente 25 años, vienen sucios y duermen abrazados a sus mochilas. La máquina se tambalea, pese a eso, ambos siguen durmiendo. Él, recostado boca arriba con vestimentas que parecen salidas de una feria americana, ella, de costado con la cabeza apoyada en el vidrio, emite leves ronquidos que se intercalan con palabras ininteligibles. Uno de los movimientos violentos del bus la despiertan.
Así que esto se siente tratar de dormir sobre una lavadora mientras centrifuga, corriendo por el desierto…
Entra una ola de tierra en suspensión. Ella mira por la ventana, luego lo observa, le da un beso, le hace cariño, lo abraza, lo mueve, le sopla la cara…
-ah!
El bus se sacude, Esta mierda se va a volcar y tu…
Le da otro beso, esta vez en la frente, él no se despierta, ella sigue mirando por la ventana, te vas a salvar porque te vas a caer encima mío.
Trata de tomar agua de una botella vacía, si… te vas a caer encima mío y hasta ahí llegó el amor… quizás solo tú te salves y lo más probable es que sea gracias a mí, le pellizca la nariz, porque yo… seré tu colchón, un sangriento colchón que recordarás con afecto, porque seré la masa sanguinolenta que más te quiso e, incluso, la que te salvó la vida.. Y luego cuando me veas muerta y aplastada no vas a poder distinguir entre mi ojo y mi oreja o entre mi oreja y mi….se tapa la boca sorprendida por su propio pensamiento… maldito sea el día en que me senté en el lado de la ventana. Intenta abrir la ventana, no lo consigue, sigue mirando para afuera, toma un libro, comienza a leer y vuelve a mirar por la ventana. Pero quizás me salve, y si me salvo… Se toca la cara como reconociendo su rostro, los vidrios se van a enterrar en mi cuerpo y me van a dejar completamente deformada. Lo observa, Y claro en un principio me vas a querer… por compasión… pero no creo que te guste hacerle el amor a un niña que parece una gelatina con fruta, le suena la panza, se da cuenta que tiene hambre. Una gelatina con fruta… a la que no sabes por cual orificios le estás metiendo… prefiero morir… creo que me toca cambiar de asiento, lo siento por sus piernas largas. Lo sacude cada vez con más intensidad.
–Amor, amor, ¡¡AMOR!!
Él despierta.
–¿Ah?
–Tenemos que cambiar de asiento ¡ahora!
–Déjame dormir…
-¡No!
–No estoy lista para morir, lo siento, ¡pero no estoy preparada!
–¿Ah? ¿Que estás hablando? Pero si tú siempre quieres ir a la ventana, déjame dormir…
–No puedo dejarte! por que uno nunca sabe cuando uno se tiene que enfrentar a la muerte.. Y yo estoy decidida a morir vieja con mis nietos a mi alrededor y no como una gelatina…
-Por favor no te vuelvas a dormir!
–Ya, tranquila…
Se da media vuelta y sigue durmiendo. El bus se detiene.
–Despierta… El bus se detuvo…
–Por favor…
Se pone roja se levanta y comienza a lanzar todo lo que encuentra en el compartimento de arriba.
–¡Me cansé! ¡Viaje de mierda! ¡Bus de mierda!
La señora del asiento de adelante se para y la mira
–¡Gente de mierda! ¡Todo es una mierda!
–Shh… tranquilita, mi amor…
Ella saca una maleta.
–No hagas eso, esa maleta no es nuestra.
–No me importa. Yo ya no soy una niña de porquería, que se porta bien mientras… mientras arriesga su vida por salvar la tuya
–¿Qué?
–¡Yo no quería venir!
Abre la maleta y va sacando las cosas tirándolas en el suelo del bus
–Todo esto es una gran mierda, mira lo que hago con esta botella de mierda. Saca una botella y la tira al suelo, y lo mismo con todos los objetos que va sacando
–Con este pantalón de mierda, con este reloj de mierda, con esta pisto… con esta…
Saca una pistola, la mira desorientada. Los que observan la situación levantan los brazos. sube un policía.
–Hola, oficial…
–Al suelo!
Simula bajar el arma y comprende que las personas que se encuentran en el bus no le provocan ningún afecto y que nunca había tenido la posibilidad de matar alguien. Aferra el arma con sus manos, sintiendo el placer y la adrenalina de acabar con todo, de hacer indivisible la delgada línea entre la vida y el secreto eterno.
–El comienzo de todo… me espera.
Oscuridad.
Siento su respiración casi comestible. Lo distingo y comprendo que el yace sobre mí. Los vidrios que se incrustan en mi espalda… el placer es enorme y la adrenalina me impide sentir el dolor, el tiempo se detiene.
–Entre la sangre y el fin estamos tan juntos, sentir tu ultima respiración sobre mi cuello…
Nota su cuerpo moribundo endurecerse, para luego dejar de respirar.
Toda la profecía parece cumplirse, soy una gelatina con fruta. Sin embargo él ha muerto ¿o no? Ya no lo sé.
Frente a sus ojos un reloj detenido le señala un camino. Esta imagen se disuelve en forma de átomos que danzan hasta conformar el siguiente video: https://www.youtube.com/watch?v=HSBReO4MOo4
Siento el deseo de bailar y creo que lo puedo hacer bien, ¡muy bien!, como una bailarina, pero no como cualquiera, sino como una de esas gimnastas olímpicas que fueron mi sueño frustrado de infancia y que debido a mis kilos extras nunca me atreví ser. La malla no me quedaba bien y mi madre me lo hacía sentir. Quiero seducir con mi gracia a mi público y creo que por primera vez soy realmente virtuosa y sexy.
Alrededor la observa una multitud de miradas. Mira sus manos y ve que éstas se encuentran repletas de una sustancia oscura desde la que surgen plumas. La
rodea una bandada de aves, y una sensación que sólo podría denominar instinto la impulsa a volar.
El vértigo de mi vuelo me arrastra, nada es importante ni el dolor sobre mi muerte o sobre mi infancia. Quedaron lejos las gelatinas aplastadas o los tutus ajustados. Soy un pájaro, idéntico a cualquiera de los que se encuentran a mi alrededor.