Una cabeza con cuello, sin cuerpo. Pálida, ojerosa, con los parpados ce rrados se posa sobre el piso. Apenas pequeños movimientos dan señales  de vida. Como una mueca arruga los músculos del entrecejo, los labios.  Su boca cerrada, quizás sellada, da la impresión de contener algo, algo  solido, duro, espeso… 

Coro de voces: -¡No tuvo nada que decir! ¡No tienes nada que decir! 

Las fosas nasales se expanden y se achican queriendo respirar, tratando  de absorber cantidades de oxigeno. Dentro de su boca cerrada algo  aumenta de volumen lenta y continuamente.  

Algo se asoma de sus orejas…D, P## z qX….Como insectos, quizás hormigas  de patas negras que se enredan en el hueco, se mueven sutil y lentamente 

Coro de voces: -Nada que decir, ¡Nada que decir! ¡Nada!  

Sus cachetes inflados ya, su boca que niega la abertura de los labios se  frunce, se contrae con fuerza.  

Una mueca de angustia tensiona el gesto todo de la cabeza. Coro de voces (gritando):- Nada, nada, nada 

Entre los labios se escurren unas puntas, como hilos negros, como patas  de araña #”!¡! Todo tensión, toda amargura, todo silencio. 

Bruscamente abre los parpados y una catarata de  

PDNIQIESMKOÑMDKVOÑVMKFÑMKLÑAMKÑOVMAuKVjklñjklñdajfkinkvdlñdl mmldfMKD L MKLVMKD A DKLfmdlñmaflñdamldam fldañfm l d ñfmldañfmlAMVKDAVMKDLMKV DLLAMKDALVVMKDL MVUIOEUDFJDFMDKODJJIEDJ ICNS……………. 

brotan como un torrente del negro de sus ojos ausentes. Como recipiente  que se vacía, que se desborda. Caen sobre el suelo.  

No resiste más. Su boca, sus orejas. Como vomito, vocales y consonantes  volcando montañas de caracteres negros. 

Un pequeño temblor desacomoda las letras, la cabeza que parpadea sin  cesar. 

Algunas ratas se asoman sigilosamente y avanzan, se miran se ojean, ro bando palabras y devorándolas. 

Al unísono le gritan: -No tienes nada que decir 

Otro temblor se hace sentir, sacude la tierra, la cabeza, las ratas. Ellas  corren, se ocultan, intentan meterse en su boca, en la nariz, en sus ojos.  Se ocultan. 

Retumba entonces unos pasos. Un cuerpo de mujer, de vientre abultado,  de ombligo boca, vieja, y sin cabeza entra en el espacio arrastrando una  bolsa pesada.  

La vieja se detiene, respira, se acerca, con una caricia toca las mejillas de  la cabeza y se arrima a su oído y le susurra un canto.  

Silencio. Todo inmóvil 

Las ratas en coro irrumpen con risas punzantes: -No tendrá nada que decir,  No tiene nada que decir. 

La cabeza,  

su boca, 

da una arcada  

y balbucea 

escupiendo algunas D, algunas O, algunas L, otras O y finalmente la R que  cae dando giros como un trombón.  

La vieja a todo trueno, canta con voz de lluvia, de agua, de cielo. 

Saca un recipiente y unos leños y comienza a hacer fuego. El vapor inunda,  y ahuyenta a los roedores que se retuercen en su andar y cavan pozos en  la tierra. 

La mujer vientre recoge un puñado de caracteres, algunas vocales otras  consonantes y las coloca en el recipiente con agua bulliciente . Revuelve  tres veces. Saca un cuenco de su bolsa y lo llena con el contenido caliente. 

Con una mano sostiene la cabeza y con la otra le da de beber. A sorbos,  a caricias. 

La cabeza parpadea y sus mejillas se colorean de luz. Sus ojos ahora pueden  mirarla y hasta le sonríen.  

La vieja toma la cabeza con sus dos manos, la levanta al sol y se la coloca  en su propio cuerpo. 

Una ráfaga de viento levanta en el aire todo en el espacio. Como hojas  sueltas caen las letras formando dos palabras delante de vieja, digo de la  joven, digo de la niña. 

T O D 0 P A S A