PERSONAJES
LA MADRE: mujer con una cabeza de niño en el estomago, unidos por un brazo. La cubre un roído vestido. Lleva una valija.
EL NIÑO SOLDADO: tiene cuatro piernas y un tronco, del cuello le nace un brazo que sostiene un fusil. Del pecho le nace una pequeña cabeza de niño con un bracito. Todo este ser es de color camuflado militar, hasta el brazo. Tiene botas doradas.
MUJERES PROCESANTES: grupo de mujeres unidas por los brazos. Ojos vaciados. Las mujeres del centro tienen pies de raíces. Todas están unidas por una placenta que se tiende entre ellas como una tela.
En la placenta tienen cabecitas sin ojos.
EL BRAZO: mano y ante brazo, en el codo inicia un nuevo antebrazo que termina en otra mano.
LA MASA: masa de partes de cuerpos.
EL DIVIDO BABY: altar de la imagen del niño Jesús sobre un carrito con ruedas, tiene dos piernas de hombre que sangran en las rodillas, por los costados salen dos brazos de hombre, uno sostiene un incensario y el otro un crucifijo con un sistema de gatillo el cual hace que la imagen de Jesús crucificado baje la cabeza.
En el espacio superior del escenario, suspendidas, cabezas atiborradas. De proscenio para adelante raíces de árboles
(Suave la luz deja ver las raíces apenas. Luego las cabezas suspendidas. Entra el niño soldado, corre agazapado y cansado, jadeante, busca ocultarse. Se detiene.
Toma aire y sigue la huída.)
(Entran las MUJERES PROCESANTES. Cruzan todo el escenario y van a coro susurrando un texto ininteligible.
Baja una de las cabezas hasta posarse en el piso) (Entra LA MADRE, pies destrozados)
LA MADRE: Aunque amanece la noche no se va porque aún rutamos los caminos las mujeres que ponemos pecho, cuerpo y corazón a la lluvia y el sol. Las que de puertas para adentro damos forma a la arepa que sostiene generaciones. Nosotras que empuñamos el azadón al lado de un marido que a veces no tiene los pantalones para ser un hombre. Nosotras aún preguntamos qué cosa es esta vida.
(EL NIÑO SOLDADO pasa reptando por el piso, tras él pasa EL BRAZO. NIÑO SOLDADO al verlo repta muy rápido, EL BRAZO salta y aligera su avance. Bajan tres cabezas)
Si no soy madre por ser mujer, soy madre porque acá la montaña no regala frutos, se los trabajamos entre todos. Yo abrí mis piernas y mi vientre, parí vida. Trabajé con este pecho, mi leche es sangre que ahora riega los caminos del campo. De mí salió amor que corrió al añito por el patio de tierra, pero no se detuvo, su espalda se me perdió entre el platanal.
Detrás de los matorrales se escondió la desconfianza. En mula salimos con café y en auto llegó el conspire para sembrar acá el progreso con muerte.
(Bajan cinco cabezas. Entra EL BRAZO con un alambre de púas y tiende una línea a todo lo ancho del escenario)
Los perros famélicos tienen que masticar los ojos de las cabezas pateadas como trofeos y así me encuentro con esa mirada perdida.
(LA MADRE acaricia la cabeza que lleva en su pecho, deja la valija en el piso, la abre y saca una carta, una foto, un muñeco de trapo)
Hasta no tener su cuerpo y saber que lo sepulté las noches se seguirán poblando de fantasmas que me hieren. En el día es mejor, pero temo a la noche. Sus huesitos en una caja, con eso basta para terminar con este parto que 16 años lleva.
(Bajan cabezas)
Sin parar buscamos las pistas, las huellas de nuestros hijos que ayer partieron. No volvieron. Me los robo el sargento y el camarada. Me dijeron en su convicción: “Sólo hay que pasar el río y la guerra está ganada” pero siguieron sendas de lodo, frío y hambre. Los cielos escupían fuego sin compasión y nosotros apenas entendíamos de cosechas, de pescar y prender el fogón.
(EL BRAZO aparece, tiende otra línea de alambre de púas).
En este paraíso montañero de frutas y pájaros el hombre sólo es bestia: bestia de carga o bestia ebria de sangre y alcohol.
(Aparece el NIÑO SOLDADO. Corre, evade con dificultad la línea de alambre de púas. Mira para atrás, sale sigiloso. Aparece el BRAZO, tiende otra línea. Bajan cabezas. El espacio para moverse se reduce. LA MADRE guarda de nuevo los objetos, no sabe a dónde ir) Aunque podía poner en su espalda hasta ocho arrobas, enjalmar una mula y torcer el pescuezo a las gallinas del sancocho, era mi niño; mío, sólo mío. ¿Dónde me lo dejaron? Se me lo llevaron vivo.
Unos me lo hicieron guerrillero y otros me lo descuartizaron, ahora soy yo la que vago mi dolor por los puentes y las cuadras sin encontrar a nadie, salvo esas otras mujeres que como almas en pena de ojos desgarrados llevan su vientre vacío.
(Aparece el BRAZO y tiende otra línea, hace señas y entra el DIVINO BABY, satura el ambiente con su humo oloroso, activa a cada paso el mecanismo del crucifijo. Detrás el NIÑO SOLDADO sigue al altar. La MADRE se une a la procesión, prende velas del altar y cada vez que el Cristo baja la cabeza lanzan un lamento. Dan una vuelta por el escenario y salen todos menos la MADRE. Bajan cabezas)
¡Olvídense¡ un hijo no es soldado de nadie. Lo imagino ridículo cargado de botas y granadas, cargando un crucifijo de disparos obedeciendo sin razón. Si sus manos saben arar, ordeñar, desgranar el maíz ¿qué hace matando como un delincuente? O ¿es que no regresa porque fue la víctima de su primo?
(Entra EL BRAZO tiende otra línea de alambre de púas.
Bajan cabezas)
Ni siquiera llegó a probar el aguardiente. No era, lo hicieron hombre dándole un fusil. Lo corrompieron en el cuartel haciéndolo obediente. No sé dónde está ¿Dónde está?
(Entra el NIÑO SOLDADO, hace ejercicios gimnásticos que se confunden con un juego hasta que se agota totalmente. Mira para atrás, quiere salir, se enreda en los alambres. Escapa. Bajan cabezas, entran las MUJERES PROCESANDO)
Coro de MUJERES PROCESANDO:
Las hijas de María rogamos su bondad El cura del pueblo nos obliga rezar Recitamos el rosario cada noche Pero a sus hijos no los vemos llegar.
El marido pide calor Y nada viene a faltar. El marido pide calor Y nada viene a faltar.
Una y otra vez andaremos a rogar Al gobierno una moneda y al señor Nuestro eterno descansar.
(Salen las MUJERES PROCESANDO. Mientras estas mujeres atraviesan el escenario descienden cabezas) (Entra el DIVINO BABY, el altar es empujado por el NIÑO SOLDADO. EL BRAZO monta sobre EL NIÑO SOLDADO, dirige el recorrido)
LA MADRE: allá tuve que dejar a mi marido acompañado de gladiolos. La tierra que lo abraza es sagrada para mí, es lo único que tengo y lo único que quieren los que mandan, los que quieren más, así sea robado.
Con lo que tenía puesto me mandé en desbandada para el éxodo campesino, no buscábamos la tierra que mana leche y miel, buscábamos que no manara nuestra sangre. Apuramos el paso en las sombras para no perder los ojos.
(Entra LA MAZA, avanza muy despacio, a pesar del cercado se mueve libremente. Se escucha un avión. LA MADRE queda inmóvil)
Por el camino fueron quedando los niños. Y mi niño bobo. Quedaron las madres, los hermanos ¿los padres y los tíos? En el frente o en la cantina olvidando lo que nos marca la piel porque ese es el único lugar que progresa con el dolor.
(Entran EL DIVINO BABY, el NIÑO SOLDADO, LA MAZA, EL BRAZO y LAS MUJERES PROCESANDO algunas traen velas y rosarios. Rodean la MAZA, le incrustan velas, la esperma cubre la piel, le azotan con los rosarios, la levantan)
LAS MUJERES PROCESANDO:
Dale señor el descanso eterno
LOS DEMÁS: brilla para él la luz perpetua (Salen)
LA MADRE: roto su cuerpo me dijeron, quebrados sus huesos, picada la yugular y vaciado de dientes, pero yo no paro porque este vientre no descansa, este cuerpo no reposa y este amor es guerrero que no cesa.
Con que me alumbre el día basta para preguntar y llorarlo antes de enterrarlo.
(Sale LA MADRE llevando su valija)
(Bajan lentamente las cabezas que queden aún suspendidas quedando así una montaña capital. La luz no deja despegar el ojo de la escena por unos minutos. Desciende la luz lento, a manera de atardecer)