Cheo: Él me llevó consigo pero no sabía a donde, todo era confuso  ahí en su bolso. En su apuro yo bailaba de un lugar a otro golpeando  las paredes de vidrio con el resto de las cosas, sabía que una des gracia estaba por suceder. No soy ingenuo, sé cuál es mi destino y el  de la última persona con quien me encuentro. ¿A dónde me llevas?  ¿Para quién soy? Entre sus gritos y discusiones con otro hombre lo  supe todo. Él no quería existir más. Por un momento sentí que mi  abrigo se partiría en pedazos y me derramaría sin cumplir mi objetivo. Y sí, en realidad sería lo mejor. Un silencio desgarrador me hizo  sentir su respiración. Ya hablaba distinto, luego pude ver que le hablaba a alguien que no podía escucharlo. Lo entendí. Supe que los  llevaría al encuentro y por eso cedí. Vi sus labios cerca y enseguida  me bebió. Pasé por su garganta caliente que se iba enfriando e inmovilizando todo al descender por su organismo. Y pasé por sus venas  obstaculizando ya el paso de su sangre, la que se oscurecía y se es pesaba a mi paso. Fui desvaneciéndome al ser absorbido por quien  desaparecía conmigo. Antes de perderme por completo escuche la  voz herida de una mujer.