Tengo un ojo morocho que mira el mundo, 

anda sobre sus pestañas y en su centro 

le cabe el infinito. Tiene un hermano gemelo 

dormilón, el guarda secretos del pasado 

y todas las mañanas, llora una lagrimita 

porque desearía seguir durmiendo. 

En mi cabeza hay un jardín: en la maraña 

de mi cabello guardo aves, grillos, flores y viento, 

todos, cuando duermo, cantan. 

Soy mano y piel, pero soy más mano: 

camino, agarro y rasco, huelo. 

Mis manos van, se tocan, tocan, golpean, chocan. 

Andan desvestidas casi siempre, encueradas. 

A cada rato una cicatriz 

me quemo, me corto, me lleno de tierra 

me dibujo caras en las manos, aprendo a decir  

cosas 

eso que las manos no saben guardar silencio 

tengo manos gritonas, vibrantes, pesadas, 

pero también saben flotar y andar como el agua. 

Con las manos accedo a todo el cuerpo escenario. 

Toco lo que no veo, siento, evoco lo que no está. 

Poseo y suelto. 

Soy diente, lengua y rodilla. 

Diente: inútil, sin filo. Sobresale. 

Lengua: fuerte, balbuceante, saboreadora. Baila. 

Rodilla: puntiaguda, avanza, dobla, resiste,  

soporta. 

Tengo botas en lugar de pies.