Los objetos se manipulan solos: una cartera se roba, un llavero gira como loco provocando su propia música, el agua se vuelve a la botella.


La voz de María Callas sale de ninguna parte; la luz de un reflector no ilumina a nadie.


Un teatro de la nada, un público de la nada.


Los aplausos se producen en el cementerio. Redes que traman conexiones a distancia.
Heterotopías.


Teatro sin.


Heterarquía del aquí y ahora. Festival barrial de la Prosopopeya.


La entrada es gratis.

Fin

Por Gladys Zambrini

@gladys.zambrini