Carlos Rozo
Personajes:
Bill: Sheriff del pueblo
Jimmy Joe: Reconocido criminal.
Una celda en la comisaría de un pueblo. Sur estadounidense.
- Desayuno
Bill (con una taza de café y una rebanada de pan en la mano):
¿Hambre, hijo de puta? Solo ha pasado una semana. Apesta acá adentro. Hoy hay fríjoles en lo de Tom. Me gusta que apeste para que se sientan más miserables. Sobre todo tú que vas a morir mañana. Cerdo.
Jimmy:
Apesta como el culo de tu mujer. Quiero cagar ahora, pero no puedo si me miran. Mi verga todavía huele a su roñoso ano. Si pudiera salir, lo primero que haría es hacerla tragar toda mi leche y luego romperle la cabeza en dos con un hacha como al niñito rubio hijo del predicador. Debí romperle el culo también, antes.
Bill (bebiendo el café):
Esclavo debiste quedarte para siempre, negro hediondo. (Mete la rebanada de pan completa en la taza de café) Me encantaría reventarte en dos con el látigo.
¿Cuántas veces se habrá venido? Amo ver la cara de todos los negros cuando los azotan: primero se espantan, luego se llenan de ira y finalmente piden clemencia llorando. (Escupe ruidosamente dentro de la taza y la coloca cerca a las barras de la celda). Mañana me baño.
Jimmy bebe el café mirando a los ojos a Bill. Con los dedos termina lo que queda de pan dentro de la taza.
Jimmy:
¡Delicioso!
Bill:
El que está tras las rejas eres tú, bestia. El que está tras las rejas es él… es él… es él.
- Almuerzo
Entra Bill con dos platos de fríjoles humeantes. Se sienta lejos de los barrotes, deja uno en el suelo y come el otro con mucho gusto. Escucha a Jimmy. Sonríe de cuando en cuando.
Jimmy:
No es otra cosa que miedo. Tengo hambre. Somos más fuertes, más rápidos, más resistentes y estamos mejor dotados. Tengo hambre. El miedo lo tienes tú y los del Klan entre los dientes. Lloran de miedo detrás de las capuchas. El negro Muriel les va a enviar males y pestes, ya lo verán. Debieron matarlo. ¡Me
suenan las tripas, que puta hambre tengo, coño! El negro Muriel está con otros Orishas y se les va a venir el apocalipsis encima. Dame de comer blanco de mierda.
Bill termina con uno de los platos. Toma el otro inmediatamente y come.
Jimmy:
Tu eres brava, Oyá.
Invoco tu ayuda.
He hecho el entierro de doce dedos blancos.
He lavado mi cuerpo con la sangre de seis bueyes a media noche.
He bailado desnudo ante la luna como nos enseñaste, Oh Madre. Reina de la venganza.
Soy tu hijo, mira mi rostro.
Madre mía, nueve días en el cielo. Viento de la muerte.
Reina de todos los mercados, maestra de todos los espíritus. Dueña de la enfermedad.
Madre mía, mujer de mucho poder. Reina de la Muerte;
concédeme el pedido que te hago.
Oya yegre Iyá biesa oyó orun afete ikúlebebi oké ayaba.
¡Oyá! ¡Oyá! ¡Oyá!
Abinrin, oga ni ano, oga ni gbogbo aggun. Orisha ni abaya ¡Oyá!
Bill sale, mientras Jimmy entra en trance
- Cena
Entra Bill. No trae nada en las manos. Jimmy:
Por favor, lo ruego. Clemencia. Comida, algo. Por favor. Un plato, por tu alma. Mañana me ahorcan igual. Un plato de comida. Algo. Por favor. Lo suplico.
Pido perdón. Soy un gusano, ¿lo ve? Suplico, eso quería, ¿verdad? Un plato de comida, por favor. Algo…. Lo que sea…..
Bill (temblando):
¡Oh glorioso Arcángel San Miguel! el más próximo a la divinidad
y el más poderoso defensor celestial arcángel puro y perfecto.
que la sabiduría de tu justicia divina gobierne la mano del hombre. Descarga por completo un revólver sobre el cuerpo suplicante de Jimmy.